jueves, 5 de diciembre de 2024

 En mi mente estás, como una realidad, manifestada en la reverberación de los átomos que me rodean, de los sonidos que circundan, de los aromas de la vida, como un soplido del viento, la admirada belleza tuya, aparece dejando todo de lado, sin igual y cálida conjunción, dominan el contexto de mi tiempo, como un ardor de vida que fulmina los malos momentos, dejando entrever aquella majestuosidad del beso que en mi piel has dejado marcado, clavado como una lanza de amor, como un sabor en el viento, soplando el sonido de sol, entre las nubes de calma, los cerros que verdosos están, el cielo limpio y el caleidoscopio de colores que allanan el tiempo, para recubrirme de ti, con un sin número de visiones, de recuerdos, de sonidos, de piel, de abrazos, de besos, de amor, amor por ti.


lunes, 2 de diciembre de 2024

 Despierto en un nuevo lugar, el clima cálido del contexto, el verdor de la mañana que ya imparable, proponía un nuevo día que vivir. Por la ventana los rayos efímeros de luz, a una velocidad casi infinita o inalcanzable por nuestra percepción, convertían las oscuridad en un potencial futuro que solo nos dejaba entrever paso a paso, el futuro que en cada segundo se iba cumpliendo, o como otros lo pensarían, se consumian, se quemaban. Al contrario de aquella intervención, el quemar los segundos, renueva la cualidad de darle sentido a cada uno, un paso, un cambio, una risa, un pensamiento, un beso, una interacción, un punto álgido, otro bajo, pero no un plano sin olas, no un mar sin montañas, sino un refugio a los recuerdos, vívidos momentos, algunos para recordar y otros, para olvidar. 

Así con la premisa del soplido matinal, el aliento de mi ser, se cobijó a tu lado, piel con piel, como nos extrañabamos desde hace tanto, nos fuimos perdurando, en un infinito cantar de voces, miradas, dichos y manos, aire y sudor, un poco de ti y un poco de mi, un poco más y otros muchos más, así en completitud, así en cada rebanada de nuestro tiempo, en cada porción de nuestro cielo, así tu y así yo, entre la quietud del tiempo, vifurcando lo que éramos para convertirnos en nosotros, en uno.

Continuó la mañana, manos apretadas, risas de placer, química y un cuanto de física, solo los dos, almas entrelazadas. El clima de mañana, soplaba afuera un nuevo sol que nos cubría, dijiste que querías salir, yo te quería entre mis brazos, más y más tiempo, así como en este instante donde escribo esto y donde tu, lo lees también, como un sentir universal, como un clamor del corazón y un fulgor de la verdad. 

Continuará...

lunes, 22 de julio de 2024

El recorrido de los continuos

Dando paso al invierno, la continuidad se convertía en el estallido de ser, de estar, así como un aliciente de los días frios de sol casi apagado, mirando el horizonte marino más allá de las casas, del pasto, de las direcciones, de los gestos y de los tiempos, con un camino algo agredido por el agua de lluvias pasadas, entre las grietas de la erosión de casi mares pasando entre las piedresillas de aquel camino casi escondido para quiense solo surcan en su rápido andar, por el asfaltado camino que de manera perpendicular, pasa a través de los cerros, como un colorido negro de puntos andantes, circulando a velocidades innimaginables, con alegorias de sonidos y otros de estruendosas manifestaciones. Era la tarde y no se detenía, entre la mirada de lo que es y lo que está dicho, el clima no se iba y ese sol solo dejaba más y más el calor en aquel lugar, de cerros verdes por las lluvias, esperando nuevas gotas que se sumerjan en sus tierras, así dejando ese hermoso color que da la vida a aquel sinuoso lugar. Entre que venían y pasaban, estaban los despertares, un poco de arena o algo de yeso, el día sucedía, algunas gallinas, un par de cotizaciones y alguna risa por el aire, era un clima de recuperación, algo así escuchaba a lo lejos, pero no veía en las manos el sentir que aquel contaba, era un presagio o quizá solo el recodo de algo que su totalidad personal, sabía que existía. Entonces los tubos y las caminatas, estaban entre lo que venía entrando, como esperando un nuevo futuro, el que se había dicho meses atrás, el plazo se estaba por cumplir y ahora, algo mejoraría, o eso es lo que esperaban, con la faceta de caminatas, con el andar provisto de formas, comenzaban a pesar del frio, nuevos tiempos, solo quería cumplir su sueños, tener el tiempo y vida para aquello, y lo más importante, cumplirlo para el porvernir de ella, para el renacer de los nuevos y mejores tiempos, donde caminar de la mano sea el privilegio, donde cantar con los cuerpos sea el placer de la vida, donde el mirar los refugios, sea el sueño de cada noche, donde manifestarse entre los demás, con alegorías de vida, sea el bienestar del alma, alma, alma.

Unas manchas de tinta, unos puñados de pensamientos, un par de respiros, un tema sin tono. El sol soplaba fuerte los sonidos del tacto que con una premura majestuosa, era un aliciente, a eso de las tres de la tarde, donde no hay más cabida que un sol invernal llegando a su fin y un frio correlativo al desvanecimiento de los párpados, um abrir y cerrar, un día más, otros dirían un día menos, pero yo lo veo como una suma que a veces no adiciona, otras no resta, solo suma en negativo, una vista diferente en el resonar de la luz de aquel aroma tuyo, solo tuyo, soy tuyo.

miércoles, 17 de enero de 2024

 Dudar. En un soplido de ese aliciente que te hace mover el mundo por delante, la visión se ve casi nublada por los atisbos de emergencia que en la mente han de aparecer, como puntos que se conjugan, como esas verdaderas que crees pero que por los acontencimientos de la vida, dudas, hasta de lo más perceptibles, dudas. Pareciera como si fuera verdad que un día las noticias se convertirían en contextos, pero entre las sinuosidades de los términos, las palabras entre dichas, el sabido de la confabulación de las oraciones para dejar al descubierto como es que se refieren a puntos, esos que dejan en claro las cosas, pero de la manera en la que se les dicen, como una especie de elocubración de los decires, para el beneficio del portador, como un punto que solo se deja ver para quien lo desea, no para el interlocutor que está detrás de las puntiagudas frases del más mínimo cañón de disparos, así entre lo que es y lo que "es", la vida se bifurca irremediablemente como un descriptivo pensar. Es tanto lo que se dice y tanto más lo que se hace, como demostrable en las cantidades, ¿cómo?, entre el artilugio de lo que se convirtió en conquista, un esquivo soplido viene a vislumbrar la parte más innegable, como ese punto de antiguos criterios pero de primeras cabidas, así entre lo que hay y lo que "hay", un universo de elucubraciones aparecen en la mente como estallidos de cosas que, nadie puede evitar, suceden porque el interlocutor emisor, las distribuye, las deja así para si, como un soplido que entre el viento se va, como un punto de alegorías que cantan para callados, los detalles de los que nadie, ha de saber.

viernes, 12 de enero de 2024

Muerte 1

 Dentro del tumulto del indistinguible camino que algún día todos recorreremos, aparecen entre las sombras las dichas y los dichos de los asistentes a aquel conglomerado de personajes, todos unidos por un conocer en particular, donde los años han forjado las variables de cada uno, pero en el recóndito lugar del mundo mismo, han de estar conectados por el ser que entre las almas asistentes, asciende al punto en donde todo lo ve, donde no existe ese sufrimiento terrenal, así dicen. Los asistentes como en el lugar de las conversaciones y los encuentros de hace años o tiempos lejanos, comienzan a conglomerarse en la habitación en donde descansa la persona por la cual todos han de reunirse, así progresivamente cautivados por los recuerdos, comienza la despedida, como el fin último de los porvernires.

¿Qué es la muerte?, ¿qué hay más allá del paso en el que nuestro corazón se detiene y la sangre deja de fluir como fin de la enfermedad, años o algún tipo de afección que desgaste más rápido el progresivo danzar de las células, a aquella muerte que a todos nos espera? Miraba el tiempo detrás, algunas risas por los demás, en sus encomiendas de vida, otros en el canto más religioso, donde el Rosario, completaba las plegarias y el tiempo por un rato, para así dejar entrever la fé, que algunos dicen, han de sentir, por al mirar sus caras y sus vidas, poco han de demostrar más allá de aquella instancia en donde demuestran su fervor hacia un ser "superior", como pedazos de vida o como pedazos de otros atisbos. }




Del tiempo en la espera antes de retirarnos, en el punto donde el cielo, apartado de la ciudad, se convertía en el negro soplido del lugar más idóneo del mundo para observar el firmamento. 

Siempre te recordaré, aunque no fuéramos los más cercanos, el toque de su sonrisa siempre alegre y presente, es el recuerdo más bello que dejaste. Que descanses, que el recuerdo siga y que cuides a tu familia. Adiós.


lunes, 8 de enero de 2024

Camino

 Mirando el horizonte tras el muro, donde se conectaba al tierra con el cielo, el manto alegórico, colecionaba los nuevos nichos de viveza a un punto tal que era indescriptible el sentir tan descriptivo de aquella ocasión, como mirarse de cerca tan lejos como el resplandor hiciera parecerse ver. 

Mirando aquellas estrellas en el resplandor del cosmos, en un punto de verdad donde dejarías entrar en los aposentos, las entrañas de las antiguas formalidades, contemplando un ardor en el punto álgido de la sincera correspondencia. Era como un antiguo sentir que seguía intacto, solo carcomido en sus esquinas por esos hechos de intensidad negativa, esos que dejaron un soplido de maneras que no tenían que suceder, como un arrepentimiento en el alma que no dejaba de murmurarse, en cada mañana, en cada encuentro, donde las verdades eran las que siempre fueron, sentires verdaderos, con miedos a ser perdidos, con un nuevo y queriendo que fuera, el próspero futuro que entre las sábanas, las palabras y las alegorias, querían replicar en el nuevo encuentro de los siguientes tiempos. Así entre la noche que se iba, el clamor de las pieles, una pequeña caminata en la naturalidad de la desnudez, se comenzaron a bifurcar los momentos, como si fuera ese tiempo que se acabará, ceñido del amanecer, del para nada afectuoso punto en donde las prosas se terminan, donde las calamidades se aprontan y el nuevo día, desdichado de la separación, continuaba resquebrajando las paridades, aunque no se quisiera, aunque no se esperase, el tiempo se acababa, y esa noche de palabras y pantallas, se convirtió en el encuentro de sus seres, de sus pieles y sus verdades, eran tiempos de gloria, la que no quieres que se acabe, pero, las palabras sobraban ante la dicha que el tiempo les producía, esperaba volver, pero muy clara fueron sus dichos, que para continuar en el regocijo de aquellos brazos, el contexto de su mirada debía dejar de lado lo que tenía, lo que era, y continuar mirando la nueva vida en el crecimiento de sus entrañas, como un ser mejorado, en ese interior que en parte, fue podrido por las equivocaciones de sus actos, de sus andares, así en el tiempo nuevo de sus pergaminos, comenzarían nuevamente el sueño que un día han de haber tenido, mirándose las caras en el sentir de la noche, en el arrebol de la tarde, en las mañanas mágicas, en las manos, en las andanzas, en esas locuras, en esos puntos de su sincera sinceridad, apagando las mentiras, que eran ese punto que, destruyó, el anticipado destino que siempre quisieron construir.