Llego al final del pasillo, y como no tenia nada en los bolsillos, camino dentro del almanaque, para encontrar la fecha exacta del atardecer. Sentia los pasos de aquel hombre, ese que vendio el mundo hace un par de dias. Sin razon saco la hoja en donde se encontraba la fecha y la dejo en su calcetin, por el hecho de no tener bolsillos en donde depositar su afan ni su dinero. Todo seguia sus pasos, era eso en lo que mas creia.
Entonces aquel hombre que lo seguia, se detuvo. Entro en la pieza aledaña, donde no habia nada mas que oro en las puertas, algo casi inexplicable para ese pueblo tan pobre y tan desganado.
En verdad aquel dirigente, nunca supo si el bunker en donde camino, formaba parte de su real camino, solo se quedo con el numero magico, ese donde encontro por primera vez a su amada, el quinientos ochenta y dos. Entonces, desde ese momento adopto desde su lecho, hasta su vida, aquel significativo numero.
Miro lado a lado y corrio. Nada mas. Salio al aire de afuera, despues de subir las escaleras.
El reflejo de la luz lo deslumbro. Miro hacia atras y vio la puerta cerrarse. Un cubo salio a su lado. Y con eso se quedo. con el recuerdo, la hoja de la direccion y el cubo. ¿Que hago?, se pregunto. No lo sabia solo tenia en mente cruzar el prado lleno de maiz para asi llegar a terreno firme y volver a vivir la vida que nunca tubo. Camino entre las sordidas discuciones de seres que hacian formas en el pastizal. Formas extrañas, con mensajes indecifrables. No podia mirarlos a los ojos, eso se rumoreaba en las cloacas en donde vivio el desarrollo que lo convirtio en lo que ahora es.
Llego perplejo a un mundo casi inanimado, algo monocromatico, algo colorido, pero mas simple que cada cosa que habia visto. Sin sonido en los oidos, solo el hecho de escuchar el refrigerador que aturdia los sentidos cada vez que comenzaba un nuevo ciclo de refrigeracion. Algo epico cada dia.
No tenia ni amor ni dinero, pero seguramente pronto lo encontraria. ¿Conseguir un cuarto?, ese seria su plan. La mente le murmuraba a su subconciente que tipo de cuarto debia encontrar, ¿uno para dormir, uno de queso, uno de pollo, cual debia ser?, todavia no lo sabian, solo el lo sabia, ya que ni siquiera el bolso en el que los llevaba, les dejaban oir los relatos que su cerebro y su subconciente hacian.
Por que al final como siempre pasa, todos encotramos lo que necesitamos, solo el hecho de aprovechar la oportunidad nos da la verdadera verdad. O sino, ¿que seria?El termino el camino pero siguio con el desvio, queria conocer mas alla
Recknoker
Y Salimos de Las Sombras.