domingo, 14 de diciembre de 2025

Mi Chile querido

 Era un "Para que nunca más en Chile, para que nunca más", no un acierto a las discrepancias en temas tan prioritarios como el trabajo, el cuidado de nuestra naturaleza, el devenir de nuestros años posteriores, en dónde solo esperamos, después de gotas de esfuerzo y poco dormir, disfrutar de la vida como siempre debió ser. Donde debía haber un principal objetivo el cuidado de nuestros derechos, cada uno ganado con marchas, diferencias que se reconciliaron, compatriotas con lesiones irreparables, y tanto que se sacrificó, tanto que se había crecido, no todo era perfecto pero el camino iba mejorando. 

Era un "Para que nunca más en Chile, para que nunca más", no un retroceso en la creación de nuevas entidades, nuevas administraciones que fueran en ayuda de los que no están en las mismas condiciones que nosotros. No era el quitarnos futuro por darle dinero a las empresas, ni menos el dinero que nos ganamos con esfuerzo, para que tengamos que pagarnos nosotros mismos la vida que entregamos, ni menos los años que tanto tiempo hemos visto pasar en nuestros padres, madres, amigos, familiares, personas que conocemos en el camino de la vida. Era seguir en la senda de una libertad de expresión, no en el complejo marco en dónde nos censuren, nos persigan, nos mantengan con miedo y amedrentados por lo que un día se nos dió. 

Era un "Para que nunca más en Chile, para que nunca más", no un declive a favor de la destrucción y muerte de animales y lugares emblemáticos de nuestro país.

Era un "Para que nunca más en Chile, para que nunca más", no una expropiación de lo que es nuestro, y que con todo lo que se llevan, nos dejen un trozo del pastel, de aquellos recursos que se sacan de nuestro suelo, el cual alimenta muchas familias y fomenta la creación de nuevos lugares, de nuevas plazas, de nuevas obras, que ayudan a embellecer, cuidar y dar seguridad a las cientas de ciudades que cubren este hermoso país que nos alberga, este nuestro Chile querido.

Y como dijo Gustavo, "Ya no hay más que hacer", el clima se tornará en días posteriores, con banderas de asesinos, de violadores de vidas, de derechos humanos, de mutiladores, de símbolos que no nos corresponden, de quizá alguna que otra propuesta que conciba reflejar lo que los votantes pensaban que pasaría, porque el bien de los ricos, de los políticos nefastos y de los pagadores de favores, es el único punto que les importará, serán tiempos, meses y años; "Edades ciegas", en dónde nos estancaremos en aquellas políticas sociales que, quizá no te ayudaban a tí, pero si a miles de otros chilenos compatriotas, que viven otra realidad.

¡Ay! Este mi Chile querido, que nos deparará el futuro, incierto es, diría el Maestro Yoda.

Cómo lo vi por ahí, citando un post.

"Pobres votando por ricos, mujeres votando por misóginos, homosexuales votando por homofóbicos"

Los pensamientos políticos nos dividen, pero quienes votan en contra de sus propios derechos, por un "presidente" que valora lo contrario a lo que eres, convierte su vida en contraproducente. 


miércoles, 8 de octubre de 2025

Los días de los días

 El clima seco del norte, el polvo por doquier, el aire que se aspira entre menor concentración y con un concentrado de concentrado, es el habitual panorama de las semanas que han de haber pasado, en las lejanías por el incesante palpitar de los sueños que un día se han de sentir reales. 

Mirando por la ventana, veía el calor fundirse en el infinito con el mismo suelo que ha de desprenderlo tiempo más tarde, manteniendo el pensar como un clima innato de lo que tanto nos rodeaba, así entre bombonas, caminatas, un par de cañerías, fuertes ruidos de máquinas giratorias, pesados días, otros eternos, el sin número de palabra se iban convirtiendo en el paso de día tras día, hasta un final que se volvería a repetir, trasando el año en semanas de alternativos andares, unos de ida y otros de vuelta. 

Mirando por la ventana, revisaba el cielo donde la luna avisaba de su próxima plenitud, alternando las cosas como ciclos, como el elocuente vaivén que un día se caería y volvería a pasearse por el firmamento, dejando el espectáculo del amanecer en la noche, tras la laguna donde los cerros eran divididos por las correas que llevaban el material más allá de los confines del mismo rajo, era un especial momento casi eterno, quizá los demás no lo miraban de la misma manera, pero mi parecer era un punto que quería verle, salir detrás de los cerros y culminar su andar finito por la negrura de aquellos frios puntos.

Miraba por la ventana el proceso del cual éramos partícipes, como actores incidentales-principales, que estaban por detrás, cuales tramoyas en el escenario, pero más que importantes en un proceso que necesitaba de nuestro apoyo. Así entonces nos convertimos en seres de allá, por distancias pero adyacentes al itinerario, el que nos consideraba como actores fundamentas, así como otros, estábamos en el punto de la verdad justo cuando era necesario estarlo. 

Así es como vivíamos.


No estamos en las sombras.
Cada día es un aprendizaje, valoro con el alma cada paso.

jueves, 5 de diciembre de 2024

 En mi mente estás, como una realidad, manifestada en la reverberación de los átomos que me rodean, de los sonidos que circundan, de los aromas de la vida, como un soplido del viento, la admirada belleza tuya, aparece dejando todo de lado, sin igual y cálida conjunción, dominan el contexto de mi tiempo, como un ardor de vida que fulmina los malos momentos, dejando entrever aquella majestuosidad del beso que en mi piel has dejado marcado, clavado como una lanza de amor, como un sabor en el viento, soplando el sonido de sol, entre las nubes de calma, los cerros que verdosos están, el cielo limpio y el caleidoscopio de colores que allanan el tiempo, para recubrirme de ti, con un sin número de visiones, de recuerdos, de sonidos, de piel, de abrazos, de besos, de amor, amor por ti.


lunes, 2 de diciembre de 2024

 Despierto en un nuevo lugar, el clima cálido del contexto, el verdor de la mañana que ya imparable, proponía un nuevo día que vivir. Por la ventana los rayos efímeros de luz, a una velocidad casi infinita o inalcanzable por nuestra percepción, convertían las oscuridad en un potencial futuro que solo nos dejaba entrever paso a paso, el futuro que en cada segundo se iba cumpliendo, o como otros lo pensarían, se consumian, se quemaban. Al contrario de aquella intervención, el quemar los segundos, renueva la cualidad de darle sentido a cada uno, un paso, un cambio, una risa, un pensamiento, un beso, una interacción, un punto álgido, otro bajo, pero no un plano sin olas, no un mar sin montañas, sino un refugio a los recuerdos, vívidos momentos, algunos para recordar y otros, para olvidar. 

Así con la premisa del soplido matinal, el aliento de mi ser, se cobijó a tu lado, piel con piel, como nos extrañabamos desde hace tanto, nos fuimos perdurando, en un infinito cantar de voces, miradas, dichos y manos, aire y sudor, un poco de ti y un poco de mi, un poco más y otros muchos más, así en completitud, así en cada rebanada de nuestro tiempo, en cada porción de nuestro cielo, así tu y así yo, entre la quietud del tiempo, vifurcando lo que éramos para convertirnos en nosotros, en uno.

Continuó la mañana, manos apretadas, risas de placer, química y un cuanto de física, solo los dos, almas entrelazadas. El clima de mañana, soplaba afuera un nuevo sol que nos cubría, dijiste que querías salir, yo te quería entre mis brazos, más y más tiempo, así como en este instante donde escribo esto y donde tu, lo lees también, como un sentir universal, como un clamor del corazón y un fulgor de la verdad. 

Continuará...

lunes, 22 de julio de 2024

El recorrido de los continuos

Dando paso al invierno, la continuidad se convertía en el estallido de ser, de estar, así como un aliciente de los días frios de sol casi apagado, mirando el horizonte marino más allá de las casas, del pasto, de las direcciones, de los gestos y de los tiempos, con un camino algo agredido por el agua de lluvias pasadas, entre las grietas de la erosión de casi mares pasando entre las piedresillas de aquel camino casi escondido para quiense solo surcan en su rápido andar, por el asfaltado camino que de manera perpendicular, pasa a través de los cerros, como un colorido negro de puntos andantes, circulando a velocidades innimaginables, con alegorias de sonidos y otros de estruendosas manifestaciones. Era la tarde y no se detenía, entre la mirada de lo que es y lo que está dicho, el clima no se iba y ese sol solo dejaba más y más el calor en aquel lugar, de cerros verdes por las lluvias, esperando nuevas gotas que se sumerjan en sus tierras, así dejando ese hermoso color que da la vida a aquel sinuoso lugar. Entre que venían y pasaban, estaban los despertares, un poco de arena o algo de yeso, el día sucedía, algunas gallinas, un par de cotizaciones y alguna risa por el aire, era un clima de recuperación, algo así escuchaba a lo lejos, pero no veía en las manos el sentir que aquel contaba, era un presagio o quizá solo el recodo de algo que su totalidad personal, sabía que existía. Entonces los tubos y las caminatas, estaban entre lo que venía entrando, como esperando un nuevo futuro, el que se había dicho meses atrás, el plazo se estaba por cumplir y ahora, algo mejoraría, o eso es lo que esperaban, con la faceta de caminatas, con el andar provisto de formas, comenzaban a pesar del frio, nuevos tiempos, solo quería cumplir su sueños, tener el tiempo y vida para aquello, y lo más importante, cumplirlo para el porvernir de ella, para el renacer de los nuevos y mejores tiempos, donde caminar de la mano sea el privilegio, donde cantar con los cuerpos sea el placer de la vida, donde el mirar los refugios, sea el sueño de cada noche, donde manifestarse entre los demás, con alegorías de vida, sea el bienestar del alma, alma, alma.

Unas manchas de tinta, unos puñados de pensamientos, un par de respiros, un tema sin tono. El sol soplaba fuerte los sonidos del tacto que con una premura majestuosa, era un aliciente, a eso de las tres de la tarde, donde no hay más cabida que un sol invernal llegando a su fin y un frio correlativo al desvanecimiento de los párpados, um abrir y cerrar, un día más, otros dirían un día menos, pero yo lo veo como una suma que a veces no adiciona, otras no resta, solo suma en negativo, una vista diferente en el resonar de la luz de aquel aroma tuyo, solo tuyo, soy tuyo.

miércoles, 17 de enero de 2024

 Dudar. En un soplido de ese aliciente que te hace mover el mundo por delante, la visión se ve casi nublada por los atisbos de emergencia que en la mente han de aparecer, como puntos que se conjugan, como esas verdaderas que crees pero que por los acontencimientos de la vida, dudas, hasta de lo más perceptibles, dudas. Pareciera como si fuera verdad que un día las noticias se convertirían en contextos, pero entre las sinuosidades de los términos, las palabras entre dichas, el sabido de la confabulación de las oraciones para dejar al descubierto como es que se refieren a puntos, esos que dejan en claro las cosas, pero de la manera en la que se les dicen, como una especie de elocubración de los decires, para el beneficio del portador, como un punto que solo se deja ver para quien lo desea, no para el interlocutor que está detrás de las puntiagudas frases del más mínimo cañón de disparos, así entre lo que es y lo que "es", la vida se bifurca irremediablemente como un descriptivo pensar. Es tanto lo que se dice y tanto más lo que se hace, como demostrable en las cantidades, ¿cómo?, entre el artilugio de lo que se convirtió en conquista, un esquivo soplido viene a vislumbrar la parte más innegable, como ese punto de antiguos criterios pero de primeras cabidas, así entre lo que hay y lo que "hay", un universo de elucubraciones aparecen en la mente como estallidos de cosas que, nadie puede evitar, suceden porque el interlocutor emisor, las distribuye, las deja así para si, como un soplido que entre el viento se va, como un punto de alegorías que cantan para callados, los detalles de los que nadie, ha de saber.