domingo, 11 de julio de 2021

28

En el último día de la edad en donde nos abandonaron tantos rockstar, es que me encuentro, mirando el mañana como un día lunes, normal e igual a los demás, sintiéndome resfriado, con menos síntomas que la última vez, hace ya unos dos años al parecer. No es tanta ya la emoción de estos días, solo es una fecha en un número más. Esperaré que el día tenga una sorpresa un poco mejor, para ver si se saca esa parte "extrañable" de un día así. 
Cuando veía la fila de personas en el paradero, los minutos se pasaban en esperas, el calor se disipaba entre el frío invernal, y los pasos que dejaban un metro y un poco más entre cada uno de los asistentes. Era esa lógica canción, que resonaba, con sus verbos y esa letra que no recuerdo su sentido. El cielo era negro, la contaminación lumínica no se dejaba ver en su totalidad, ya que las nubes no se hicieron presentes esa noche, las pocas estrellas del cielo se camuflaban con la oscuridad. Subirse al auto, pagar y solo llegar. Un camino diario.  

please tell me who i am?
Eran las palabras en el casi final de la canción. 

De pronto hace un par de meses, de casualidad me topé con una nota en la que me escribía a mi yo del futuro, el de mañana, en dónde me preguntaba cosas y decía otras de aquel contexto en donde la escribí. Diferencias si habían, pero no las notaba, porque en esos días, todo era distinto, el plano en el que estaba, fue abandonado, se construyó un nuevo camino en otra institución, los días también comenzaron bien temprano, para acabarse en la lejana tarde, con el cuerpo cansado, quemado o un polvoriento.

Le dije una vez uno amigos, que nunca en mi vida me imaginé tener que estar haciendo tal cosa a tal hora de tal día, pero así fue, como de golpe en la cara, con la realidad ya impuesta en esos días, con el cimiento de cada peldaño, a veces uno, a veces dos, pero las caídas disminuían en cantidad. Días de si y días de no, con el plano a veces cambiantes, playa, cerro, viaje, caleta, estacionamiento, asfalto, pintura y un par de artefactos, cada uno dándole un poco de detalle a cada segundo. 

Quisiera contar más, pero la idea en si, no era esa, sino explicar el término de un ciclo, el inicio de otro dicen por ahí, así como va, tiene un día que terminar y subir el cerro.

sábado, 3 de julio de 2021

No Expectations

 Quien quisiera doblarle la mano al destino, se daría cuenta que la realidad es más "dolorosa-fuerte-anecdótica-real" que todo lo que te imaginas, y más que ese destino en el cual crees. Simplemente y la nada, cosas del pasado que algún día se harían presentes, aparecen como dagas en un cuarto estrecho, en donde el anterior pasillo, amplio era, lleno de pasto suave en el piso, con colores alucinantes y donde los sonidos de pájaros y su música, resonaban de mejor manera. Entonces sin la indicación unos metros más atrás, la música entra y después se va, como el galope de un caballo salvaje, que quiere escapar del soliloquio, de las manera inertes que tienen los días de expresarse. Así el pasillo ya estaba cada vez más oscuro, sucumbido por la realidad que no pensaba ya estaría presente. 

Miraba las montañas en el fondo, un poco de nieve cubría sus cumbres, con colores azulados por sobre estas, en donde se veía una detrás y otra y otra, interminables eran, destacando entre las cimas más próximas un observatorio en una de sus puntas, el cual era reflejado por el sol como un punto brillante en el día. La música no se terminaba y las corrientes de aire a veces aparecían, dejando tras de si el polvo inmenso que venían arrastrando. Ese que cubría el cielo, no dejaba nada que ver. Era una metáfora dentro de mi cabeza, porque viento y polvo, no eran tangibles, sino que se disponían a ser armas de doble filo en el pensamiento, este que no se salía de mi cabeza. 

Seguía mirando el horizonte que no se encontraba en las montañas, donde el verde comenzaba a aparecer después de las lluvias, los caminos seguían donde estaban, las casas en la lejanía, estaban cubiertas por sus tejados, de colores o con un tono grisáceo, la música seguía y entre frases ya conocidas y un par de traducciones al instante, era que recobraba el valor sus letras. Las comprendía y una que otra me caían como peldaños subiendo a la comprensión de lo que sentía, de lo que era lo que venía o simplemente recordando un par de prosas del pasado en donde las palabras alguna vez estuvieron, dejando un invierno infinito, no solo en el corazón sino también en las manifestaciones de realidades más allá, en donde suponiendo que todo eso de verdad existió, ya nada de la indistinguible "verdad" quedó. Entonces continuaba mi camino entre los pastos, un par de insectos, arañas de diferentes tipos y las herramientas que tenía, un azadón, pala y la carretilla, los cuales seguían mi paso por aquel lugar. A veces caían por parte de la gravedad, otras por mi accionar y otras se veían alejados cada vez más, en esos intertantos en donde solo avanzaba y avanzaba el trabajo. En eso mismo, miraba otra vez el fondo de las montañas, para ver si encontraba algo nuevo, un punto álgido que no vi antes, un nuevo y recóndito escondite en donde, pudiera mirar y sentir, que algo nuevo habría, así mismo me sentía por dentro, con los horizontes lejanos, casi vacío, con mares inmensos de playas infinitas, tras de ellos los cerros que completaban el paisaje panorámico, pero sin vida, una selva desierta, a un lado, por el otro, desiertos sin colores del norte, en el este el mar y al oeste las montañas, teñidas por el color del sol, es que se apagaba cada día un poco más, ¿sucumbido? ¿menospreciado? quizá, nada en su completitud, todo mezclado en la máquina de vida.


Y, ¿Qué más?, solo el color del sol, solo las nubes que transitaban, los aviones a lo lejos, le cerro que tapaba el sol a eso de las 5 de la tarde, la sombra que cubría de a poco todo, como un inmenso manto, el calor de las Salamandras, los caminos de tierra, el golpeteo del azadón con el piso, los insectos que por ahí andaban, el overol, las manos partidas, la conciencia y ese despojo de mi ser que cada segundo se iba un poco más, como soplado por el viento que estaba siempre presente, así han pasado algunos días, algunas tardes, entre tanto por fuera y tan poco por dentro, por ahora.

domingo, 2 de mayo de 2021

 El chance intranquilo dejó entre los pasajes, un silencio que se desempeñaba a realizar su letargo y después un par de palabras que a nada conducirían, donde quedarían las cosas como antes, pero sin ese sentido que se les dio, un sentido que hacía despertar pasiones, intranquilos recuerdos, cosas deseables, la vida no era así tan fácil como se le pensaba. Estaba de pronto en la casa de mis pensamientos, divisando que era casi imposible volver, los antiguos caminos, dejaron un marcado relato en la sinfonía que tenía la vida, con las malas palabras, los actos, de razón y sin ella, con buenos momentos y lánguidos recuerdos, de todo un poco estaba repleto esta necesidad, que se iba amoldando a las capas finas de un piso, que ya no se veía, cubierto del pavimento, dejando una llanura dispuesta a ser construida, cortada y derechamente, convertida en un porvenir rico y desprovisto de esas necesidades banales, atingentes y sin calma que activaban la parte menos real de todo esta "realidad" tan poco cambiante, últimamente. 
Entonces, los chances aparecen y se desvanecen, como calamidades, como andantes tramposos, que no dejan verse más adelante, continuando con la razón de que, nada de realidad había en esos, atascos mentales y sin una respuesta verdadera.
Esa fue una "síntesis" de algo, un chance sin chance, como una rueda redonda pero sin masa, real en pensamiento pero irreal en lo tangible, a nada llegaba, si ya las cosas que traté de verles un fructífero futuro, no quedaron ni en pedacitos, ni pequeños trozos, nada de eso ni de aquello, un polvo sin color ni olor. 

lunes, 12 de abril de 2021

4 días, parecen todos tan iguales

25/3/2021

A veces se me hace tan natural escribir, como sí fluyera de entre los nervios que me conectan, mirando la "elocuencia" de estas, expectantes a salir, como taps en las teclas del teclado, negro con letras blancas, de ya hace muchos años. Esperando fluir, la música suena, unos ecos del rosado fluido, teñían el tiempo y el espacio de murmullos, sonidos latentes, que te hacen volar y quitar toda la realidad que está delante, viajando sin cesar entre las líneas, entre las bifurcaciones, llegando al oído.


30/3/2021

"Terminamos" una pega, duró toda una uña. Chiste interno. (El 4 de octubre del año pasado, me machuqué el dedo con una máquina en la pega, con el tiempo la uña fue creciendo pero sacando la que estaba muerta, porque así quedó, después de un mes y medio, ya de ahí no tenía uña, pero esta comenzó poco a poco a crecer, y ahora ya que estamos terminando marzo, puedo decir que la uña es 100% nueva. Algunos me decían que me crecería fea, desde un principio también persona que veía me decía que se me caería la uña, y así variados comentarios, Con lo bueno que son las cosas, la uña creció perfecta y está igual que la anterior, por no decirte que mejor, agradecido por todo esto. Eso, un comentario de la vida,) Variadas personas pasaron por nuestra cuadrilla en este mismo tiempo, algunos se fueron por conflictos, otro por infligir las reglas, otro porque el trato era malo y así, la vida es rotativa, como la mezcladora de cemento, la betonera, y tantos nombres más que tiene.
Me quedaba mirando como la mezcla giraba y giraba, el hormigón se creaba, entre una palada de esto y otro de aquello, siguiendo quizá que proporción, pero de que salía bien, salía bien, todo firme y resistente, habrá que esperar el invierno, ahí se dirá todo. La cosa iba en el giro de la mezcla, en que cada cosa que le ponía aportaba, a veces, faltaba el agua y las piedras; gravilla o ripio; se quedaban envueltas por una mezcla de arena y cemento, o solo arena, y estas mismas a su vez giraban dentro, envolviéndose más en si mismas. Después con unos 3 o 4  vasos de agua, la cosa cambia y todo fluye de mejor manera. Así mismo cuando el agua es bastante para una mezcla tan poca, la arena es ese peldaño que nos ayuda a espesar el hormigón. Un par de paladas de gravilla, y unas 2 de cemento, sale demás, después a la carretilla y a llevarla donde sea. Carretilla llena y pala encima, solo se ve el momento de llegar y seguir con el siguiente paso, porque saben, "Si nadie lo hace, yo lo hago", así se va y se trabaja. Pintar, poner postes, dibujar, barrer, conocimientos de las medidas y todo lo respectivo a la señalización vial, y lo más importante, experiencia.


02/03/2021

Al parecer los días en temas de trabajo habrán de cambiar, espero el remesón no sea tanto.

12/04/2021

Volver a desvalijarme, quedar desecho, con una noción en la cabeza que tanto había pero que ya nada queda. Con las mirada en la pantalla, llena de pixeles, que forman de colores eso puntos que hacen recordar cuanta banalidad hubo un día. Sin la presencia de la realidad, mis manos solo se quedan ahí tiradas en el espacio sin tiempo, con la manifestación de mis pensamientos expuestos, sin respuesta ni ayuda, o una palabra de alivio, se quedan en las nubes de este frio día. 
Mañana es 13, fatídico diría en la vida, como fueron unos instantes de un tiempo ya no recordable, con las manos repletas de nociones equivocadas, con el sabor amargo de una salsa, con la frente baja y el sol pegando fuerte en el resonante cielo que cubría cada pedazo de ese, miserable día.
Mirando esos pedazos que quedan de mi, los juntos con las manos, los pego en una manera en la que ya no sé cómo han de encajar, solo contribuyo a que no se pierdan, a que la esencia se mantenga y no se bifurque por el polvo del piso en donde estaban, dejando en claro que cada vez que algo se quiebra, algo se pierde, algo se gana.


domingo, 21 de marzo de 2021

Sueño 7 de junio 2014

Estábamos en la casa de un amigo en un carrete dónde no sé por qué había mucha gente de mi u, era en la playa, pero en la misma casa que tiene pero con más grande. Había mucha gente. Paso el rato y cosas raras empezaron a pasar, una mina estaba como mal, algo poseída, mientras que yo buscaba por ahí que poder hacer para ayudarla, me devolví al centro de la casa en donde estaban todos, y ya habían encontrado una cosa como ayudar, ella tenía que cantar algo, sonó una canción muy conocida, algo antigua, recuerdo que la canté. Después ella tenía que comer del pastel pero solo con la boca. Lo hizo, era un pastel de frutilla. Lo hizo, se paró y se fue. Ahora habían choripanes en la casa, me ofrecieron uno y me dijeron que buscará a mi amigo y le diera otro. El estaba en un pieza dónde habían algunos animales, no tenía calcetines. Le pregunté si quería y me dijo que el no comía de esas cosas.
Así que me fui.

Creo que ahora venía la parte de donde teníamos que ver donde dormir, y yo me aseguré con una cama de arriba, le dijo a los demás dónde dormirían, pero yo solo quería saber mi lugar.
Fui y estaba mi polola.
Recuerdo que estábamos acostados, empezó a pasar algo. Mientras estábamos ahí, sentí que la puerta se abrió un poco. Le dije que si podía ir a cerrarla, no fue. Entonces se terminó de abrir. Y en una parte del piso, había una de esas pisos para sentarse. Era blanco.
Entonces miramos hacia la puerta, y algo había al lado de ella. La cerro casi de golpe, y nos dijimos, lo viste.
Y desperté.

Lo arreglé un poco, creo haberlo escrito muy rápido para no olvidarlo, así que tenía unas cosas que no se entendían. 

jueves, 18 de marzo de 2021

 Hoy hace unos minutos, mientras tomábamos once, junto con una persona muy especial de mi familia, entre las palabras que salían de la nada, y los panes y el té, me pregunta: "mati, ¿qué te pasa?, andas como enojado, un poco pesado", la verdad no era ni lo uno ni lo otro, en ese instante casi lloro, la garganta se me apretó y una lágrima que quería salir, se quedó ahí en el lagrimal, y una sonrisa falsa apareció, apretando el cuello, para que ese síntoma que tengo, pareciera disimularse entre la tan corta cercanía de la mesa. Quería decir tanto, pero no podía, no sabía, quizá que me diría, si tampoco vale mucho la pena preocuparse por algo así, por algo que me pudiera pasar, ya va a pasar, como todo. Era que dijera un par de frases para no poder contener las lágrimas, porque siento que el alma se me pudre un poco más cada día, llena de desdicha, desolado paraje de la realidad, donde el polvo es un artefacto que completa la vista de mis días, donde trato de disfrutar esos momentos que tengo, en donde el ánimo cambia, se modifica para producir un par de sentimientos, los mismos que se desvanecen entre las manos, como el agua que se va, solo dejando el frío en ellas. 
Refrescante sería la brisa de... me quedé pensando que sería, eso, pero no obtuve respuesta.