Segundo a segundo, cada uno de ellos bien recordados. Presentaban miradas distantes entre la lejanía de ese pequeño local. Cuando los primeros tiempos comenzaron, la naturalidad del horizonte venidero, mostró hechos indescifrables para esos momentos, entre cajas, papeles, almuerzos, idas y venidas, "tallas" y un par de conversaciones, los días ya no eran los mismos, estaban perplejos de la luz que se le venía de frente, saliente de los ojos más sinceros que han coincidido, desde hacía ya unos cuantos días, meses, años. Sin prevenir los hechos a ocurrir, las nuevas casualidades fueron ocurriendo de más a menudo, entre las caminatas y las diferentes secciones, en algún lugar, a veces en el menos esperado, las concurrencias harían encontrar las miradas nuevamente, con tal naturalidad, con tan lejanía, con tal de solo liberar esa complicidad.
domingo, 24 de octubre de 2021
lunes, 13 de septiembre de 2021
(sin título)
Le habría de haber escrito esas palabras de "amor" que tanto se me han de haber ocurrido. Le habría escrito los días en prosas, donde los versos, inspirados por su personalidad y sus curvas, hubieran salido de manera tan natural. Le habría escrito las mañanas en desayunos, las tardes en postres y las noches en estrellas, los amaneceres en colores por detrás de la ventana y enredados en las sábanas, los atardeceres en penumbras, donde la noche se aproximaría, donde el frio que quisiera reinar, fuera opacado por el calor del tiempo, es que no tenía fin, ese donde las piernas entrelazadas, dejaran al descubierto, el sentir necesario del alma, el alma libre. Le habría escrito las luces, en puntos seguidos, seguidos de más puntos, donde las palabras fueran ese medio para expresar las nociones que, a distancia no se podían representar de otra manera. Le habría escrito el presente en los perfiles que veríamos cada día, donde solo los recuerdos, fotos, audios o palabras, quedaran plasmados en códigos indescifrables, solo prodigiosos de nuestros pensamientos, siendo descifrados en tiempos, donde los recuerdos eran esa parte que hacía sonreír el momento, cambiando así, un segundo tras el otro, para dejar el verdadero sentimiento a flote.
Estaría presente en cada uno de los segundos, pero, el error, sucumbió cada parecer de estos, aunque era bien sabido, que más allá, no habría, solo serían unos meses, y el cielo volvería a desaparecer, pero quizá fue el guillotinazo más real, ese artefacto que pasó, quizá así tuvo que ser, para que eso, que pudo haber nacido, no naciera, el sentido que daría realidad a una "realidad", para nada real.
Soleado domingo
Contrario a la creencia, el día que fue "cuando tuvo que ser", no fue el acertado. Fue más menos el desastre más tonto desde hacía ya, unos cuantos meses, para ser sincero. Entonces, comenzar otra vez era un complicado atisbo de nuevas realidades, de sentía el peso de lo que fue nada, cuando se tuvo que ser todo.
Estrepitosa claridad era la que se aproximaba por detrás de las cortinas, cuando el sol ya naciente, caía con sus colores al piso de este nuevo día. Miraba con premura la pared verde y todo ese punto de expectativa se había desvanecido en, ¿Porciones?, al parecer se quedaron grandes los pedazos para esa tan desperdigada porción de tiempos tan efímeros. ¿Qué pensar? Decían entre los dientes, los presagios que no se quisieron hacer caso; los que terminaron siendo verdaderos; fueron poco tomados en cuenta, por las ansias. La vida da golpes, las dudas a veces se presentan como razonamientos más sinceros o por lo menos, manifestaciones próximas, de una realidad que no se quiere afrontar, o querer. Seguían los minutos, y el tiempo ni en segundos se podía medir, era una escapatoria del contexto, era lo apropiado al parecer, no quería volver, por un tiempo. Así que al salir, minutos más tarde volví, pero esta vez con las ganas de volver a salir, escapar más que nada, caminar era el punto necesario, el alma decía, lo pedía. Así que parecieron pasos largos, en una caminata lenta y casi sin rumbo, palidecido por el sol y en esta ciudad, no tan grande, donde las calles se hacían minúsculas ante los pasos tan infinitos, el ánimo bajoneado acompañaba la caminata de domingo soleado, no fue el destino el querido, la playa quizá estaba, ese día, un poco lejos para llegar, así que a medio camino todo quedó. Fue así que en una banca del tiempo, sentado bajo el sol y solo con el agua de la botella, los minutos del claroscuro, se convertían más en la nada que el alma sentía. Para qué más preguntas, si la respuesta ya la sabía, solo quedaba resquebrajada por las palabras que, nada significaban.
Así pasaron un par de días, las nuevas expectativas ahora estaban regidas por el recuerdo que no se iba, por el malestar en el corazón que dejó mucho menos de lo poco que ya se tenía, era un ocaso opaco que fruncía el seño cuando miraba a los demás. Como sin alma, días después me levanté y viajé al nuevo trabajo, la cara no se quitaba, solo las ganas movían el ser, la mañana fría, en un lugar que vio mis pasos, solo 3 de los siguientes días, en donde al tercero, el ser renació, pareció ser otro, aunque ya dejando de lado aquella preocupación, manifestó que este, solo era el inicio de algo, que hasta ahora, casi semana y medias después, no ha de parecer verdad, ¿qué será?, todavía no me lo dicen, solo que las cartas dijeron un punto, punto que no se quita de las letras, aparte o seguido, este estaba, como las comas o como las letras, siendo artífice de un "casi macabro" futuro de presentes tan presentes.
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Como es de parecer, hablar en clave ha sido ese manifiesto tan presente en varios de los escritos, es una manera de solo saber que es lo que dice, como un mensaje entre líneas para un "yo" del futuro, como un recuerdo plasmado.
Este año han sido ya dos veces que ese sentimiento; para nada bueno; abunda en el corazón, un pensar que no se quita, un antídoto sería necesario, pero parece no existir, parece no haber más remedio, que la verdad, la grandiosa y a veces triste, pero implacable, verdad.
sábado, 28 de agosto de 2021
Un atisbo de manifestaciones, causó gran fulgor en la cima del monte, donde las creencias antiguas habían muerto tiempo atrás, pero que se fueron reanimando por la aceptación de tal "invitación", seguidas de palabras, que se convirtieron en preguntas, por respuestas que se convertían en temas, y simples recuerdos concluían en largas pláticas, pero, ¿ qué es eso del retumbar?, lo desintegraría todo, ¿todo?. al parecer nada era. Simples y tenues palabras de tardera conversación, condicionaron un sentir, que hace tiempo había dejado de lado, ya no miraba con esos ojos la realidad que estaba tan estrecha, entre la verdad y el sueño de un futuro.
-Que golpe de sangre a la cabeza, así fue expresado en un canción, después continuaba con el cambio, el nuevo aire, el nuevo motor que conduciría a la lejanía, donde nadie se iría y todo se derretiría, entre las hojalatería y la alcancía, de los días, que iban y venían.
-De nuevo redoblar los esfuerzos y caminar descalzo, el mar de prórrogas, eso en lo que todo esto se ha convertido, es un ya "pseudo-placentero" lugar, en donde los altibajos no fluctúan con veracidad, sino con partes dispersas por esos casi nulos, pulsos eléctricos de sentires interpersonales. Rara manera de decirlo. No ser tan textual, dicen que dice cosas, dicen que no dice nada o que dice más de lo que quiere decir, entre que es una o la otra, la tercera opción lleva a cabo esa respuesta esperada, un poco más allá que decir.
La verdad el tema tampoco era como en los 2 párrafos anteriores, solo...
viernes, 20 de agosto de 2021
Solo dos ideas que no tuvieron la conclusión que quería
domingo, 11 de julio de 2021
28
En el último día de la edad en donde nos abandonaron tantos rockstar, es que me encuentro, mirando el mañana como un día lunes, normal e igual a los demás, sintiéndome resfriado, con menos síntomas que la última vez, hace ya unos dos años al parecer. No es tanta ya la emoción de estos días, solo es una fecha en un número más. Esperaré que el día tenga una sorpresa un poco mejor, para ver si se saca esa parte "extrañable" de un día así.
Cuando veía la fila de personas en el paradero, los minutos se pasaban en esperas, el calor se disipaba entre el frío invernal, y los pasos que dejaban un metro y un poco más entre cada uno de los asistentes. Era esa lógica canción, que resonaba, con sus verbos y esa letra que no recuerdo su sentido. El cielo era negro, la contaminación lumínica no se dejaba ver en su totalidad, ya que las nubes no se hicieron presentes esa noche, las pocas estrellas del cielo se camuflaban con la oscuridad. Subirse al auto, pagar y solo llegar. Un camino diario.
please tell me who i am?
Eran las palabras en el casi final de la canción.
De pronto hace un par de meses, de casualidad me topé con una nota en la que me escribía a mi yo del futuro, el de mañana, en dónde me preguntaba cosas y decía otras de aquel contexto en donde la escribí. Diferencias si habían, pero no las notaba, porque en esos días, todo era distinto, el plano en el que estaba, fue abandonado, se construyó un nuevo camino en otra institución, los días también comenzaron bien temprano, para acabarse en la lejana tarde, con el cuerpo cansado, quemado o un polvoriento.
Le dije una vez uno amigos, que nunca en mi vida me imaginé tener que estar haciendo tal cosa a tal hora de tal día, pero así fue, como de golpe en la cara, con la realidad ya impuesta en esos días, con el cimiento de cada peldaño, a veces uno, a veces dos, pero las caídas disminuían en cantidad. Días de si y días de no, con el plano a veces cambiantes, playa, cerro, viaje, caleta, estacionamiento, asfalto, pintura y un par de artefactos, cada uno dándole un poco de detalle a cada segundo.
Quisiera contar más, pero la idea en si, no era esa, sino explicar el término de un ciclo, el inicio de otro dicen por ahí, así como va, tiene un día que terminar y subir el cerro.