Se fueron de miradas a opuestas direcciones, se fueron de café en mano, se fueron de vidas, y se convirtieron en otros, en seres apartes, como un punto y una coma, como nubes en una tormenta, quizá en formas no se vean más, quizá en el cielo tampoco, pero en los recuerdos de un punto, el clima quizá los vuelva a armar, con nuevos átomos, con nuevas moléculas, con eso nuevo y algo de lo anterior, pensando en que, todo un día podría ser, como lo fue o como quisieron que lo fuera.
lunes, 20 de noviembre de 2023
Radu
Se fueron de miradas a opuestas direcciones, se fueron de café en mano, se fueron de vidas, y se convirtieron en otros, en seres apartes, como un punto y una coma, como nubes en una tormenta, quizá en formas no se vean más, quizá en el cielo tampoco, pero en los recuerdos de un punto, el clima quizá los vuelva a armar, con nuevos átomos, con nuevas moléculas, con eso nuevo y algo de lo anterior, pensando en que, todo un día podría ser, como lo fue o como quisieron que lo fuera.
miércoles, 11 de octubre de 2023
Trellas
Entre los redondos parajes de la ciudad, en la disputa de calles y navios, donde sumergidos todos en la totalidad de la vida, se cobijaban esos lamenntos que resoplan en el corazón, midiendo las penas en las calles en donde se convertían las nociones en dichos estrechos, en espacios tan provistos de vida, como si fuera una verdad el hecho que todo nos duraría para siempre, pero como entre las multitudes, la inexplorada relación, codiciada por los andares, concluirían las noches, los soplidos, las manos en las manos, esas tan llenas de verdad, esa que conocía de tus labios, esa que no comprendí y que solo dejé pasar, esa que se fue... Así entonces el soliloquio de vida volvió a reinar entre las fauces de la tempestad, como un fulgor que no tiene rima ni cima, entre el desdén de los parajes casi nada de verdes, miradas entre las cejas con el ceño fruncido, como un tornillo sin hilo, como un caleidoscopio entre los colores, mientras reflejando el desapego, se normaban las cualidades, convertidas en un estupefaciente que no tenía ningún tipo de efecto, casi nocivo, casi inalcanzable, eran unos tiempos sin tiempo, eran unos minutos sin respuesta, era ese infinito que no sabría acabar, ni podría culminar, por el hecho de no tener, de no haber, de no sentir que había sentido, una confusión de manifestaciones, un compendio de algo que ya no se juntaría, el tiempo con ese espacio, ese que se fue.
lunes, 11 de septiembre de 2023
Había una vez...
El clima de la tempestad, soplaba afuera, eran vientos de inquietud, de desapego o de algo que el viento se quería llevar, un clima de la noche, frio y algo despiadado para los puntos del corazón. Así que ante la personalidad que se descubría, el contagio de las insinuaciones, se hacía presente como un nuevo acontecer que le quitaba la firmeza a la tan seca y desprovista de vida, presencia de las imperfectas pretensiones. Era un tiempo de visualizaciones, de manifestaciones, de queahaceres, de un rutina que empieza, como se le ve preocupada, por lo que hoy no vale nada. Así ante los días que contiuaban sin parar, la bifurcación de los accidentes, mantenía un conglomerado de nuevos creceres, que aumentando de tamaño, continuaban entre lo que ni siquiera sabía que se formaba, un gusto de ojos, de vida, de cabellera, de ese punto álgido en aquella bodega, donde las razones contenían un acontecer que solo quería liberarse, ¿qué sería de ese pronóstico en el futuro no tan distantes?, anteponerse no fue el despliegue, sino que proloferó un tiempo entre las sombras, entre las cajas, entre el hablar calculado en el cual cayó despavorido por el soliloquio en el que sus días se habían convertido, eran nuevos amaneceres, otros mensajes, nuevos conocimientos, un par de accidentes, algunos nuevos trajes, un tiempo de rebordes, con el hilo conductor de la manifestación más hermosa que la vida le había de mostrar en sus tantos cuantos días.
Así que sorprendido por las instancias, un día de los cuales no tenía una cabida más allá de los presentes, el artilugio de visiones, contempló como fue que él, un ser desprotegido, algo indecifrable, con un manto sin caretas y una visión del plano en donde caminaba, algo diferente a los asistentes a quel lugar, contrajo el cumplido que le daría el inicio a aquella historia, como un accidente en su mente, todo se volvió claro, no podía pensar que era de verdad lo que sucedía, lo que en ese momento ocurría, ¿cómo?, si él era quien era, ni era más, solo vislumbraba con la rareza que aquel cántico de sus labios, contempló un pasaje que no había vivido, un sentir que deslizado por los márgenes de las hojas de aquella calle en subida, con el sol pegando, se convertiría en el principio de un tiempo, de un fulgor, de un alterado contexto donde sacado desde sus cabales, convertíría aquel soliloquio en un punto de verdad, de manifestaciones claras, donde las dudas desaparecerían, donde los besos recubrirían la soledad, para convertirla en fuego, donde el anticuado sistema, convergería en un punto nuerálgico, conglomerado de primaveras, de nuevos amaneceres, de nuevos permisos, de nuevos aconteceres, de nuevas nuevos, de buenas nuevas, era algo no imaginado, algo que seguiría en la vida que, el tanto quería.
¿Qué sería?, se preguntaba, que era él para parecerle tan, a aquella, a ella, ¿qué fue?, quizá la soltura de las manos, el desapego de una parte de la realidad, el punto de nuevos puntos, el alterado sistema que en su cabeza la hacía suspirar, qué sería, ni él lo sabía, solo estaba presente en el regalo más cautivador que el universo en su magnificencia, le había otorgado, como si de haberse ganado la lotería se hablase, en un punto de nuevos puntos, era el signo de exclamación, uno que sabresalía y lo cobijaría en sus manantiales, donde el calor y los nuevos presagios, harían ver nuevas mañanas, en el pos de sus brazos abiertos a los nuevos consentires, como un cántico de alegorías, como un manantial divino, como un culumpio infinito sostenido por las manos de aquella belleza que un día, un día se convertiría en... nuevos tiempos.
jueves, 31 de agosto de 2023
El clima de los entretanto, culminó con el ánimo de los días que vendrían, pasarán desapercibidos los cascos por el cimiento que resoplaba, pero era inerte a los atisbos que un clima turbulento quizo cobijar, así las cosas, el tiempo, las añadiduras, las pláticas, el soplido y los contornos, eran poco importantes, quizá el renacer tomaría más tiempo de lo que un día se pensó, con el rostro recaido, con las manos a veces en los bolsillos, con la capucha de la chaqueta en el caminar despúes del trabajo por el punto en donde pasan todos los días, cientos de almas en el pleno de los motores y las resonancias. Cautivo por el sol y la gravedad que cubre los alientos, contemplando el andar, no hay noción de vuelta, aunque sea el deseo más grande en la vida, en los tiempos, en la verdad que aunque no quisiera ser aceptada, es la parte más recóndita que hace pensar en cada segundo, cómo es que la idiotez se convirtió en pérdida, cómo es que otra vez la "confianza" en los hechos, provocó un resquebrajamiento de las verdades, de los señuelos, de los puntos en los que tanto se quería querer, en esos que no se quería que se alejaran. Así un día desperdiciando el ánimo de los tiempos, se cobijó el término de los términos, como un puntos final, nada de pausas, nada de puntos apartes ni un poco suspensivos, sino, un final desprovisto de la luz del día, en una calle donde tantas veces se caminó, en donde tantos tiempos se comtemplaron, en donde tantos, tantos puntos se conocieron, así se fue y se perdió la sintonía, los puntos, la culminación de un tiempo, dejó los alterados sentidos, como un punto que no podían volver a vivirse, como algo en donde quedan... las fotos.
viernes, 30 de junio de 2023
Ortsor Nis
Y no está, más de lo que quisiera encontrar
Ramificado en este malestar
Contemplando cómo en el andar
Mirando de lado cada sobrepasar
Bifurcando el simple recordar
De la manera tan sin cesar
Alimentando cada contemplar
En el camino tan poco especial
Consideraría cada resplandor
Como un simple, refugio al ardor
Mientras el clima, sube su calor
Hasta el camino de inundado fervor
Entonces, el clima se forjó
En cada detalle el cielo explotó
Como en un arcoíris el tiempo se convirtió
Partiendo en dos, cada uno de los dos
Sintiendo encima del rubor
Como es que las cimas sin sabor
Mantenián el racimo a descolor
El día se iba sin razón
(Mientras escribía esto, lo cantaba, creo que algo rima, en un ritmo de una guitarra de bolero)
lunes, 26 de junio de 2023
En un día intangible de permanencias, el no tan anecdótico repercutir de las vibraciones, se señía llegando a ese punto en donde el rojo, era el nuevo color que las ondas de sus sonidos y fotones, iban convirtiéndose. El andar sin proporciones, se contenía en las manos, como la arena en una playa solitaria en donde el viento y su acompañante llovizna, cauterizaban los sesgos que entre los dichos quedaban. Era el aliciente a un nuevo repercutir, se preguntaban los venideros momentos que sucumbían a los anteriores, entre las fauces de esa palabra tan usada, el inexorable paso del tiempo. Chispas de antes, luces radicales, estrepitosas consideraciones, anticipaciones, visiones, ¿cómo era que todo había pasado?, no era común sentir algo había antes de todo, el presente no era instantáneo, el tiempo de demora entre la percepción y la realidad, nos convertían en seres anteriores, no éramos presentes, éramos. Y, ¿qué vendría después de las banalidades?, incertidumbre dirían algunos, otros que nada, otros que más de lo mismo, pero nadie sabía la respuesta clara, quizá el tiempo conmemoraría los anticipados números, con un escrutinio en sus andanzas, uno que nos daría otra sorpresa, un punto álgido o un punto medio, quizá uno bajo, como perderlo todo, como no ganar, sino, aprender de lo que un día fue, lo que un momento se cumplió, el tiempo diría en sus manos que el anticipado, nunca fue seguro.
Una idea sin ideas, o quizá muchas ideas, ni él mismo lo sabe, como traspasar la cuarta pared, así preguntarse a si mismo, si entre los tiempos, entre los comienzos, entre los procesos o los desenlaces, el sosiego llegaría, el estupor supondría el nuevo comienzo o solo habría un tiempo nuevo, de nuevos nuevos.