El clima seco del norte, el polvo por doquier, el aire que se aspira entre menor concentración y con un concentrado de concentrado, es el habitual panorama de las semanas que han de haber pasado, en las lejanías por el incesante palpitar de los sueños que un día se han de sentir reales.
Mirando por la ventana, veía el calor fundirse en el infinito con el mismo suelo que ha de desprenderlo tiempo más tarde, manteniendo el pensar como un clima innato de lo que tanto nos rodeaba, así entre bombonas, caminatas, un par de cañerías, fuertes ruidos de máquinas giratorias, pesados días, otros eternos, el sin número de palabra se iban convirtiendo en el paso de día tras día, hasta un final que se volvería a repetir, trasando el año en semanas de alternativos andares, unos de ida y otros de vuelta.
Mirando por la ventana, revisaba el cielo donde la luna avisaba de su próxima plenitud, alternando las cosas como ciclos, como el elocuente vaivén que un día se caería y volvería a pasearse por el firmamento, dejando el espectáculo del amanecer en la noche, tras la laguna donde los cerros eran divididos por las correas que llevaban el material más allá de los confines del mismo rajo, era un especial momento casi eterno, quizá los demás no lo miraban de la misma manera, pero mi parecer era un punto que quería verle, salir detrás de los cerros y culminar su andar finito por la negrura de aquellos frios puntos.
Miraba por la ventana el proceso del cual éramos partícipes, como actores incidentales-principales, que estaban por detrás, cuales tramoyas en el escenario, pero más que importantes en un proceso que necesitaba de nuestro apoyo. Así entonces nos convertimos en seres de allá, por distancias pero adyacentes al itinerario, el que nos consideraba como actores fundamentas, así como otros, estábamos en el punto de la verdad justo cuando era necesario estarlo.
Así es como vivíamos.
No estamos en las sombras.
Cada día es un aprendizaje, valoro con el alma cada paso.
miércoles, 8 de octubre de 2025
Los días de los días
jueves, 5 de diciembre de 2024
Tú
En mi mente estás, como una realidad, manifestada en la reverberación de los átomos que me rodean, de los sonidos que circundan, de los aromas de la vida, como un soplido del viento, la admirada belleza tuya, aparece dejando todo de lado, sin igual y cálida conjunción, dominan el contexto de mi tiempo, como un ardor de vida que fulmina los malos momentos, dejando entrever aquella majestuosidad del beso que en mi piel has dejado marcado, clavado como una lanza de amor, como un sabor en el viento, soplando el sonido de sol, entre las nubes de calma, los cerros que verdosos están, el cielo limpio y el caleidoscopio de colores que allanan el tiempo, para recubrirme de ti, con un sin número de visiones, de recuerdos, de sonidos, de piel, de abrazos, de besos, de amor, amor por ti.
lunes, 2 de diciembre de 2024
Tú
Despierto en un nuevo lugar, el clima cálido del contexto, el verdor de la mañana que ya imparable, proponía un nuevo día que vivir. Por la ventana los rayos efímeros de luz, a una velocidad casi infinita o inalcanzable por nuestra percepción, convertían las oscuridad en un potencial futuro que solo nos dejaba entrever paso a paso, el futuro que en cada segundo se iba cumpliendo, o como otros lo pensarían, se consumian, se quemaban. Al contrario de aquella intervención, el quemar los segundos, renueva la cualidad de darle sentido a cada uno, un paso, un cambio, una risa, un pensamiento, un beso, una interacción, un punto álgido, otro bajo, pero no un plano sin olas, no un mar sin montañas, sino un refugio a los recuerdos, vívidos momentos, algunos para recordar y otros, para olvidar.
Así con la premisa del soplido matinal, el aliento de mi ser, se cobijó a tu lado, piel con piel, como nos extrañabamos desde hace tanto, nos fuimos perdurando, en un infinito cantar de voces, miradas, dichos y manos, aire y sudor, un poco de ti y un poco de mi, un poco más y otros muchos más, así en completitud, así en cada rebanada de nuestro tiempo, en cada porción de nuestro cielo, así tu y así yo, entre la quietud del tiempo, vifurcando lo que éramos para convertirnos en nosotros, en uno.
Continuó la mañana, manos apretadas, risas de placer, química y un cuanto de física, solo los dos, almas entrelazadas. El clima de mañana, soplaba afuera un nuevo sol que nos cubría, dijiste que querías salir, yo te quería entre mis brazos, más y más tiempo, así como en este instante donde escribo esto y donde tu, lo lees también, como un sentir universal, como un clamor del corazón y un fulgor de la verdad.
Continuará...
lunes, 22 de julio de 2024
El recorrido de los continuos
miércoles, 17 de enero de 2024
Dudar. En un soplido de ese aliciente que te hace mover el mundo por delante, la visión se ve casi nublada por los atisbos de emergencia que en la mente han de aparecer, como puntos que se conjugan, como esas verdaderas que crees pero que por los acontencimientos de la vida, dudas, hasta de lo más perceptibles, dudas. Pareciera como si fuera verdad que un día las noticias se convertirían en contextos, pero entre las sinuosidades de los términos, las palabras entre dichas, el sabido de la confabulación de las oraciones para dejar al descubierto como es que se refieren a puntos, esos que dejan en claro las cosas, pero de la manera en la que se les dicen, como una especie de elocubración de los decires, para el beneficio del portador, como un punto que solo se deja ver para quien lo desea, no para el interlocutor que está detrás de las puntiagudas frases del más mínimo cañón de disparos, así entre lo que es y lo que "es", la vida se bifurca irremediablemente como un descriptivo pensar. Es tanto lo que se dice y tanto más lo que se hace, como demostrable en las cantidades, ¿cómo?, entre el artilugio de lo que se convirtió en conquista, un esquivo soplido viene a vislumbrar la parte más innegable, como ese punto de antiguos criterios pero de primeras cabidas, así entre lo que hay y lo que "hay", un universo de elucubraciones aparecen en la mente como estallidos de cosas que, nadie puede evitar, suceden porque el interlocutor emisor, las distribuye, las deja así para si, como un soplido que entre el viento se va, como un punto de alegorías que cantan para callados, los detalles de los que nadie, ha de saber.
viernes, 12 de enero de 2024
Muerte 1
Dentro del tumulto del indistinguible camino que algún día todos recorreremos, aparecen entre las sombras las dichas y los dichos de los asistentes a aquel conglomerado de personajes, todos unidos por un conocer en particular, donde los años han forjado las variables de cada uno, pero en el recóndito lugar del mundo mismo, han de estar conectados por el ser que entre las almas asistentes, asciende al punto en donde todo lo ve, donde no existe ese sufrimiento terrenal, así dicen. Los asistentes como en el lugar de las conversaciones y los encuentros de hace años o tiempos lejanos, comienzan a conglomerarse en la habitación en donde descansa la persona por la cual todos han de reunirse, así progresivamente cautivados por los recuerdos, comienza la despedida, como el fin último de los porvernires.
¿Qué es la muerte?, ¿qué hay más allá del paso en el que nuestro corazón se detiene y la sangre deja de fluir como fin de la enfermedad, años o algún tipo de afección que desgaste más rápido el progresivo danzar de las células, a aquella muerte que a todos nos espera? Miraba el tiempo detrás, algunas risas por los demás, en sus encomiendas de vida, otros en el canto más religioso, donde el Rosario, completaba las plegarias y el tiempo por un rato, para así dejar entrever la fé, que algunos dicen, han de sentir, por al mirar sus caras y sus vidas, poco han de demostrar más allá de aquella instancia en donde demuestran su fervor hacia un ser "superior", como pedazos de vida o como pedazos de otros atisbos. }
Siempre te recordaré, aunque no fuéramos los más cercanos, el toque de su sonrisa siempre alegre y presente, es el recuerdo más bello que dejaste. Que descanses, que el recuerdo siga y que cuides a tu familia. Adiós.