lunes, 4 de mayo de 2020

Espacios no Euclidianos

¿Todo era o todo estaba?
Las maravillas de la ciudad y esas manifestaciones de los días, con el río sin fin, con las noches de maravillas, con el clamor de la vida que se creía completa, con los altibajos, las nuevas esperanzas, el diseño de las calamidades y las soluciones de las ecuaciones, tantas variables y todas se fueron a cero, igualadas en lugar de ser reemplazadas, con las anécdotas entre los dedos que se iban de camino a casa, al hogar al que se extrañaba llegar, de pronto fue que nada tenía sentido real, ¿todo se fue? vacío por dentro, seco de todo lo que alguna vez estuvo vivo, de ramas rotas y de raíces sin agua, de hojas que caducaron y este invierno que se acerca y pareciera ser infinito entre los números que todos los días cumplen su aparición entre las clases y los cuadernos, entre los códigos y las alucinaciones. Anoche un sueño culminó el pesar, dejando entre ver la poca respuesta que tendría esa gran pregunta, esa pregunta que se hizo, donde sin recordar nada más que el actuar ya nombrado, se esfumó todo recuerdo de el, solo quedaban pedazos en el espacio, la gravedad no se los llevaba ni los atraía, flotaban en la incertidumbre de querer ser algo, que ya nada eran, completamente dejados de lado, con un atisbo de algo que vendría pero que, fue peor de lo esperado, no había ni sentido ni magnitud, ese vector ya ni escalar era, ¿dónde quedaban esos días en que el sol brillaba detrás de todos nosotros?, ¿cuándo el tiempo se haría presente?, ¿cómo fue que las anticipaciones hicieron perder la vida sin siquiera saberlo?, de antemano ese "para siempre" fue una resolución ilusa de la verdad, sintiendo que las canciones y sus tantos dichos, dejaran una verdad expuesta, un sentido que no tenía sentido ya, como se dijo, ni escalar era, sería solo un número entre los demás, entre la infinidad de ellos, de lado a lado, mirando en las tres dimensiones, donde los límites no eran iguales, otros que tendían a vacíos y otros que cambiaban la concavidad, pero, ¿qué sería de las demás formas?, ¿qué sería de las manos expuestas sobre el lápiz que teñía de su negro color los cuadros blancos de quela papel?, cuando encontrar las raíces de tantas variables no era posible, sin fórmulas ni artimañas, ni con diferenciales, porque era imposible crear un nuevo modelo cuando ya todo estaba escrito, no habría otra representación de la realidad más allá de la vivida, era posible encontrar algún que otra solución particular pero solo en casos restrigidos, nada de generlidades ni expansiones, nada de cambios de variables ni de integraciones, era solo un soliloquio, un monomio que ni grado tenía.

Fue cuando, ¿cuándo fue?, en  las llamas de los cerros, caminar descalzo comenzaba a ser poco  recíproco, era uno pero no existía su inversa, no era "uno es a uno" ni sobreyectivo, ¿entonces? para que seguir con el ejercicio si ya se sabrían las respuestas de antemano, mirar detrás de la tapa para poder ver el real resultado, todos lo decían, era como no saber algo que sabía, algo que conocer sin haber conocido, un resultante del producto escalar, la perpendicularidad hacía todo cero, cuando no habría vectores que conocer ni puntos que investigar, ni con reglas ni con compases, nada de música, nada de geometría, nada de espacios, solo vacíos, ni puntos colineales ni lineas paralelas, nada de la geometría euclidiana, eran espacios sin forma.

Todavía quedaba una semilla detrás de las ropas, en el intenso frío que se formaba, el número que vacío era, siempre formaba un conjunto, el del mismo nombre, donde a pesar de ese vacío infinito, la continuidad no se interrumpía, era posible sacar algo de ahí, quizá con nuevas matemáticas, con nuevos conocimientos más allá de nuestros confines, porque de eso se trata todo, de sacar de donde no hay, de estudiar el plano que forma la dificultad, de las raíces que solo se dan en plano complejos donde la "i" era el nuevo complemento que caminaba por el sendero de esa respuesta que en otros planos no se encontraba, rompiendo las respuestas con un punto que antes no existía, era así que nacieron nuevo, ¿ha pasado?, nada ha pasado, eso es lo que pasaba, todavía nada estaba escrito, ni en cuadernos ni libros, menos en la tela del espacio-tiempo, cada destino formado de nuevo tomaba tiempo, miles de años quizá, así nacen las estrellas, del tumulto de gases que por la gravedad se convierten en un nuevo ser, dando vida y  matando otras, todo se creaba o se transformaba, ahora queda la segunda parte de lo dicho, la nueva y refinada conversión a un nuevo andar, uno de los que antes no estaban, dejando por detrás las manos, de frente al universo y rodeado de cuerpos celestes, cada uno quería girar, cada uno quería la energía, cada uno quería el calor que provocara vida, o algo parecido que valiera la pena ver para poder existir tras la aparición de las nuevas luces en nuevos cielos.

Entre que fue y vino, nada quedaba, solo un par de copas vacías con pequeños atisbos de un líquido morado, era ese vino que se tomó las fauces y que convirtió en desdén el futuro que vendría, porque nunca sabes que hay hasta que se ha acabado, nunca se sabe de la realidad hasta que esta se ve en peligro, nada de lo que estaba por quedar quedó, solo dejó un rastro que no se seguía, sino que solo aparecía tras recorrer antiguos parajes, el clima era raro cuando el espacio y los trazados de antes en el piso se juntaban. formando un plano que ya no vivía, uno que solo se formó para ser ejercido y se esfumó, así continuaba la realidad, todo eso era parte de segundos, quizá todos hayan vivido el ejercicio de una realidad casi así, punto de vista, si es cóncavo hacia arriba o hacia abajo, puntos de vista nada más, así se completaban los días con esos vaivenes, como ondas, como fuego pero también como frío, aún así, el show debería continuar.


¿Sombras?

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