Un día de los anteriores tiempos, ciertamente la vida era de distinta manera, un recuerdo, como el que se crea a cada momento nuevo, de variadas longuitudes, el continuar precisa la manera más verdadera; y si obvio la única; continuación del tiempo, en conjunto con la flecha de la termodinámica, caminan en dirección positiva en nuestro plano espacial. Pero ya, eeh, me desvío del tema. La cosa no va porque ya fue y de un instante el saco se quedó en otro dormitorio y el antiguo artefacto de mis padres se volvió insípido. Dijo que era difícil para mi un final como el que pudo haber sido la vez pasada, pero saben, así como lo describe la canción Karaoke de Gustavo Cerati, fue que sucedió y era yo el que no podía regar sus días en la "soledad" de los nuevos tiempos. Me parece extraño que hasta las más extrañas situaciones hayan sido así de reales, que pensaré de mi en un futuro cuando me mire o, vea siquiera algo en mi, algo en cada día del pasado. Ahora voy en la micro, de pies adoloridos y con una foto fugaz de momentos en otro espacio pero en mismo tiempo, un flash que fulminó este atardecer de luna casi llena.
martes, 10 de diciembre de 2019
domingo, 24 de noviembre de 2019
En el latente despertar, cuando las maldades de antes ya se habían olvidado, el acertijo hizo otra vez su aparición, entre el primer peldaño de los nuevos días y esa oscura y fría tierra que se quedaba cada vez más desprovista de vida por el despoblado y abandonado interior. Primero de a poco, como decían, segundo en parpadeos como la intermitente lluvia, tercero con altibajos menores y poco a poco, uno menor, pero, un medio más la mitad de un medio, mas la mitad de la mitad de un medio, y hasta un "infinito" posible, nunca llega a dos, no tiende.
Entonces se diverge, como se dice en matemáticas. "serie divergente a una serie infinita que no es convergente, por lo tanto la secuencia infinita de las sumas parciales de la serie no tiene un límite", eso dice Wikipedia, tiene una profundidad más allá pero en si es eso.
Primero de la nada, con el segundo ya fue casi un recurso para usar en los momentos menos indicados o en el lugar donde uno gana algo de vida, pero ya ha continuado tercero y haber improvisado tanto ni con tanta voluntad ha producido ese resultado deseado, contornos y contornos, cuando los cerros se ocultan en la noche, y el poco de sol que va quedando solo deja de ver, sus contornos, entre la perplejidad de sus cuerpos, esta parte para a ser una entrada nueva y desconocida para los nuevos, los que vendrán que no sé quienes serán ni, cuántos serán, pero de ser será. Sigo y me enredo, (risa) no era total pero entre todo si ha pasado.
Sin olvida el latente despertar, es que se han pronunciado muchas palabras que sin destino llegaron a nada, y ¿qué les pasa?, problemas en el factor de la comunicación, nada resulta. Eso es preponderante a ser cambiado, comenzar cuando sea posible pero no detener camino. Latente despertar, eso decían y ha vulnerado días y más noches, pero sin números, los días son casi iguales, sin preponderancia entre uno y otro, con caminos antiguos en nuevas caminatas, con pasajes de cambios, que cánticos y proezas han de producir la gran revolución.
La cosa no sé de que va, un enredo entre lenguaje y matemáticas, pero nada concreto ni correcto, entiendo que no entiendo que entiendo.
Ejemplo gráfico de lo dicho (Serie armónica)
Entonces se diverge, como se dice en matemáticas. "serie divergente a una serie infinita que no es convergente, por lo tanto la secuencia infinita de las sumas parciales de la serie no tiene un límite", eso dice Wikipedia, tiene una profundidad más allá pero en si es eso.
Primero de la nada, con el segundo ya fue casi un recurso para usar en los momentos menos indicados o en el lugar donde uno gana algo de vida, pero ya ha continuado tercero y haber improvisado tanto ni con tanta voluntad ha producido ese resultado deseado, contornos y contornos, cuando los cerros se ocultan en la noche, y el poco de sol que va quedando solo deja de ver, sus contornos, entre la perplejidad de sus cuerpos, esta parte para a ser una entrada nueva y desconocida para los nuevos, los que vendrán que no sé quienes serán ni, cuántos serán, pero de ser será. Sigo y me enredo, (risa) no era total pero entre todo si ha pasado.
Sin olvida el latente despertar, es que se han pronunciado muchas palabras que sin destino llegaron a nada, y ¿qué les pasa?, problemas en el factor de la comunicación, nada resulta. Eso es preponderante a ser cambiado, comenzar cuando sea posible pero no detener camino. Latente despertar, eso decían y ha vulnerado días y más noches, pero sin números, los días son casi iguales, sin preponderancia entre uno y otro, con caminos antiguos en nuevas caminatas, con pasajes de cambios, que cánticos y proezas han de producir la gran revolución.
La cosa no sé de que va, un enredo entre lenguaje y matemáticas, pero nada concreto ni correcto, entiendo que no entiendo que entiendo.
jueves, 24 de octubre de 2019
Cómo
¿Cómo quitarme del alma lo que me dejaron negro?
La frase de una de las canciones de Victor Jara, personaje de la música chilena, músico de grandes canciones y recordado por su lucha.
¿Cómo?, me decían que es parte de, de este proceso, de esta lejanía, de estos días, de esta cosa que pasa como si se acabara a cada día, la vida. ¿Cómo?, así me pregunto cada día, habían pasado tiempo sin preguntas pero cuando ves cosas que mejor no ver, el alma se dobla, se hace trizas y un polvo en suspensión de va con el viento, ese que no habla ni sabe oir. ¿Cómo quitarme del alma lo que me dejaron negro?, ¿Cómo?, sí ya los días no tienen sentido alguno, el anhelado futuro que pensaba de haría realidad ni es una minúscula parte en mi, roto por dentro, desecho de cada parte de mi, vuelto hacia adentro, retraido y sin alma.
Encima de mi no hay nada ni debajo, ni dentro ni afuera, un cacho de vida vacío en su totalidad, sin buenos ni malos aspectos, sin tono ni ritmo, sin dirección ni sentido, solo roto por dentro.
Esta canción lo describe todo.
La frase de una de las canciones de Victor Jara, personaje de la música chilena, músico de grandes canciones y recordado por su lucha.
¿Cómo?, me decían que es parte de, de este proceso, de esta lejanía, de estos días, de esta cosa que pasa como si se acabara a cada día, la vida. ¿Cómo?, así me pregunto cada día, habían pasado tiempo sin preguntas pero cuando ves cosas que mejor no ver, el alma se dobla, se hace trizas y un polvo en suspensión de va con el viento, ese que no habla ni sabe oir. ¿Cómo quitarme del alma lo que me dejaron negro?, ¿Cómo?, sí ya los días no tienen sentido alguno, el anhelado futuro que pensaba de haría realidad ni es una minúscula parte en mi, roto por dentro, desecho de cada parte de mi, vuelto hacia adentro, retraido y sin alma.
Encima de mi no hay nada ni debajo, ni dentro ni afuera, un cacho de vida vacío en su totalidad, sin buenos ni malos aspectos, sin tono ni ritmo, sin dirección ni sentido, solo roto por dentro.
Esta canción lo describe todo.
jueves, 17 de octubre de 2019
Starless
No aparecen los minutos, solo se van. Esperaba que fuera preciso saber pero ni eso existe ya. Pareciera también que entre los dichos de un pasado, la frase dicha de improviso en el contexto de la lejanía, no ocupaba las frases verdaderas, quizá tocó en ese momento las fibras de una realidad que vivía día a día pero ahora que que veo con otros ojos el andar, he pensado que no fue tan así, que no era yo quien no podía, que era sin embargo una casi mentira del tiempo, donde articulado por las banales improvisaciones, tomé esa frase dicha y me impregné en el alma, pensando que sería yo quien no pudiera vivir así, pero tal cuestión ni verdadera fue. Estuve primeros días desolados y mañanas sin despertar, momentos de antaño recordados por montones e imprecisión medida por esos detalles que cubrían los bordes del cuarto. Cuantos días pasaron y cuantas horas se desperdiciaron con preguntas sin respuestas, con un montón de secretos, como una mañana de secretos. Tenía también en la mente, ese fulgor que quizá como una sumatoria de fuerzas, volvió al equilibrio, volvió a darse de cabeza contra el suelo, pegado escuchando el recuerdo en canciones, en comentarios, en palabras de ires y venires, un momento tras otro.
Sostenía en las manos, el relámpago de fugacidad, con que todo se fue, cuando encaminado por las calles de esta ciudad, sin detener paso terminé en un lugar concurrido, sin alma, y como dice Spinetta: "si quiero me toco el alma, pues mi carne ya no es nada", así mismo, con una fina tela que cubría el interior del ser, señalando las cosas, como si fuera real el desprenderse de una porción de uno mismo.
Así como le dijo el atrasado al extraño, ¿dónde haz estado?, el respondiendo dijo que había estado allá, acá y entre todo, como si fuera posible el percibir cada cosa.
Sería más explícito pero no es la intención, es un punto de vista, es un tono, es un sabor, es una etapa, un algoritmo que creado de acuerdo a sentencias da una nueva y casi única interpretación de la realidad, que tan alejada veo. Por donde mire las fantasías han de formarse, con el rostro amargo y un pensamiento que tiempo atrás había recibido de conversaciones, diciendo que así sería después y tal como dicho fue, pasó, mirando los pocos rostros de los demás con sus ojos y los rostros de una mente que tanto varía de tiempo en tiempo. No era real lo efímero, fue una lámpara encendida que fuerte de llama pero con poco reactivo para encenderse en esa noche pálida y sin sentimientos.
Hablaba de sombras, hablaba antes de cosas, hablaba de precisión o de ese movimiento que ha dado vida a cada uno, pero ahora inerte y desperdiciados, quedaron esos simultáneos vaivenes , ese motivo y esa fantasía que, en eso se quedó, sin estrellas.
Sombras, solo, sombras.
domingo, 13 de octubre de 2019
Me quedé, me fui y ni sé si ya me resigné. Los días iguales han de ser, no sé como seguir en el camino tenía trazado, esperaba el momento de estar parado esperando el acontecimiento que cobijara cualquier tipo de realidad más allá de lo insignificante que es la que vivo. Por momentos cuando mirando hacía afuera de la ventana veía el grisáceo cielo resplandeciente en el fondo, recordaba tiempos pasados, momentos que me gustaría volver a vivir, sensaciones que encantado restauraría, pero los días ya no son lo mismo, por decir que no son nada, quizá me merezco todo esto, quizá así quedará la vida de ahora en adelante, seco por dentro, maltrecho del corazón, con agujas en mi cabeza, con desgana para todo, deshecho de por si, desarticulados los días que tuvieron sentido, destiño del color que poseía, desdichado, sin el calor de los días, desperdiciado como siempre, descontrolado con el alma en vela, con el alma dentro de un caparazón de carne que ni valor tiene, con tantas desventuras y desprovisto de cada artificio o habilidad requerida, como si estuviera dado vuelta hacía afuera, sin mostrar nada para guardar lo poco que pudiera servir de mi, con un poco ánimo, ¿cómo quitarme del alma lo que me dejaron negro?, eso diría Victor, pero repuesta no hay, lo intentado parece no parecer real, parece que todo fue y se fue, que se fue como se haya ido, bifurcado por las calles que acá paso cada día, desplazado por tantas nuevas cosas que no pude, cosas que simplemente no sé, artículos, palabras, lecturas, calamidades, bares, presiones, infortunio, algo así, una mezcla de nada con toda la totalidad, un poco de esto, y nada de lo demás, incompleto y desganado, con amaneceres iguales, con tardes casi nada distintas, que mitigan el despertar tan vacío, con las caminatas de cada día a los mismos lugares, nada llama la verdadera atención.Unos 4 días atrás conversaba con un amigo y entendía algunas de las cosas tan banales que le decía, que antes había estado unas dos mesas más a la derecha de donde estábamos, pero en contexto diferente, contexto ya ido, alejado, perdido, y era tan real el hecho....
Insignificante y deambulante, con las manos resecas, el rostro bajoneado, los momentos sin tiempo y esos sueños que ya ni existen en la memoria, nada ni sueños ni esperanzas, ni sueños ni alarmas, ni sueños ni sorpresas.
Insignificante y deambulante, con las manos resecas, el rostro bajoneado, los momentos sin tiempo y esos sueños que ya ni existen en la memoria, nada ni sueños ni esperanzas, ni sueños ni alarmas, ni sueños ni sorpresas.
jueves, 3 de octubre de 2019
De-Pálpito
De-
Desintoxicándose los días del verano nuevo, desafiaban lo se que vendría. Desarmando las antiguas cualidades, formando una densa capa de desdicha y un poco de destino impregnado en los destornilladores que ocupo para abrir el despacho, donde los planos de un diseño nuevo de vida, han de estar. Desafortunadamente para su fortuna, fue que desencadenó un desconcierto en su esencia, un desapego de sus desiertos, para llenarlos de nuevos bosques.
Pálpito
Con tanto que caminar mirando el lote de árboles que cubrían el camino, sin dejar un solo paso al sol, es que se vio detrás un latido sin fin, que recorría el túnel de hojas por el cual transitaba, miraba de lado a lado y un pálpito de lado a lado, como una onda, rebotaba entre las paredes más alejadas de él, el principio y el final. Era la señal que de la cual le habían advertido, la locura en si la misma, por su poder inimaginable y advertencias repentinas. Fue que corrió, fue que se quedó perplejo ante la visión de que el principio y el final le eran cada vez más lejanos en perspectiva y que en su espalda, era perseguido por algo innentendible para su rozamiento tan desprovisto de verdades, no de enseñanzas ni de falta de educación, sino de falta de conocimiento de si mismo, porque al final, entre sus recuerdos de los que nadie podría nunca pudo haber salido de ese pasillo interminable, era que entre la luz de las verdades y una que otra elucubración de sus pares o hasta de esos impares que tanto odiaba, ellos que a diferencia de sus límites, bifurcaban los camino de maneras casi innatas, cosas que no entendía y que desde la antigua verdad de su niñez, que sintió un recelo infundado en las formas en la que los demás, podrían ver el mundo. Le taladraba el cerebro el color del latir, estaba por todos lados, el cielo no tenia parecer, solo una tenue luz verde que nunca completa era, ni tan constante tampoco. El viento soplaba perpendicular a la forma del infranqueable túnel, no había como, el cansancio era penoso ante la distancia inconmensurable que ni un poco de fin se le veía, estaba detrás de él, eso, aquello, ni nombre le tenían de tanto que era su miedo a la particular variación de una "realidad" que, no era tan así, porque recordando más de su antiguedad, fue que anticipó entre palabreo de los demás, un par de frases que decían más o menos así: "todo está en tu mente", "la falsa luz del fondo no es la verdadera salida", "el clima más allá de las hojas, es el tesoro que se nos debía", entonces uniendo un poco de esto, de aquello, y unas cuantas elucubraciones propias, pensó que el mejor de todos los puntos, sería, escalar. Mira arriba de todo antes que el latir funcionara otra vez como el arma destructiva de la cual le habían comentado con anterioridad, entonces entre lo denso del bosque, captar una parte donde entrar era la primera misión y quizá la última de todas las pocas cosas que había logrado en su vida. Miró más adelante unos cuantos metros más allá, entró, el punto de donde miraba, todo, ya se había calmado, nada sucedía a su parecer. Trepar las ramas, entre puntas y un par de espinas, era el logro para, como decían, salir de la totalidad y no regresar. Encamino pique hacia la arboleda, entre rama y rama, rasguño y rasguño, unos cuantos tropiezos y golpes. Todo para observar la verdad. ¿Cuál verdad? Y calló, cayó también, ¿el latir de su corazón no soportó?, no era tan así, un recuerdo de improvisto se le presentó, resistió la primera caída. Un golpe en la cabeza lo aturdió unos minutos, en el piso llenó de polvo y mugre, entre tantas otras cosas que ese bosque les proporcionaba a él y a su ciudad, lo cubrían de momento, cuando lo vio, el latir pasó otra vez por el camino sin fin, era momento de adelantar el camino y subir otra vez, subir y subir, más que antes, pareciera que este camino se la hacia más difícil que antes, estaba más cansado, estaba más violentado, más desprovisto, más aniquilado, más desperdiciado, se miraba a si mismo y luchar con ese sentir y la energía potencial que se requería para poder subir, eran factores que dificultaban la realización de ese, su sueño, su anhelado recuerdo del futuro que quería vivir. Miró las hojas ya cercanas, en el tope del las ramas, donde ya no crecía nada más, donde ya, nada más cubría el cielo raso de la verdad, como le habían contado alguna vez y era de esas historias conocidas por todos los que vivían en aquel lejano páramos entre los cerros y un interminable bosque.
Al salir, ¿qué crees que encontró?, ¿de verdad, una verdad?, como lo quería, ni eso encontró, solo un cielo extirpado de nubes, solo un color marrón tirado a rojo con un punto gigante que se ocultaba detrás de más y más bosques, ahí se dio cuenta que quizá la única manera de atravesar el túnel y a su vez despistar el latir, era vivir en el tope de la realidad que todos omitían por desconocimiento o el simple afán de creer las elucubraciones o realidades basadas en enseñanzas para mentes débiles. No redundó más en eso e instaló sus pertenencias en las copas, tomó unas copas y durmió en el plácido rincón del cuarto en donde se encontraba después de los desastres que ya le habían ocurrido a su planeta.
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