Tenía el alma mutilada de razones sin sones, de calamidades soportadas, de tanta espera y de un desperdicio de tiempo que cada día lamenteba mas. Era imposible volver en el tiempo y mnifestarse de otra forma que no fuera la que ahora el daba a conocer.
Había dado oportunidades por doquier, mirando mas allá de ellas, solo las daba para ser pariticipe del siguiente capítulo que solo era una fracción de vida, algo inamovible. Él ya no quería luchar mas, no quería mas alegatos de frases nunca dichas ni de alcances sin réplica. Era sensato pero le era nefasto el desgaste que les poseia. Nada habitaba en él. Solo era el ser qua dio oportunidades por doquier, sin pensar en métiros ni en medallas de momentos vividos, solo lo hacía por el sentir, era programable en cuestiones del amor. Solo lo hacía por amor.
jueves, 27 de noviembre de 2014
lunes, 17 de noviembre de 2014
Ráptarme
A veces él le preguntaba al tiempo, por qué era tan inaceptado, pretendiendo ser alguien mas, sabiendo que los demás no valorarían algunos "pequeños" esfuerzos por hacer la vida de los que a su lado parecian vivir, un poco mas simple, o con actos de "verdadero" querer, en un contexto que cada uno crea. Pero mas aparecia la forma invariable en su mente, esa que le decía como serían las cosas, a pesar de que él esforzara las fuerzas y fuera ya casi inconsiente ese actuar; por porque así fue criado, y así mismo fue como el destino había moldeado su actitud. Quizá no era la cosa mas estruendosa en su mente algo divagadora, pero era uno de los articulos de un diario que escribia en su cabeza tan llena de cosas malas, cosas buenas y de esas cosas neutrales que son casi totales en la población. Él pretendía ser algo mas, para poder verse mejor y así, seguir siendo "algo", que cuando él mirase las estrellas en el cielo, no solo viera puntos blancos en un cielo negro, sino que se viera reflejado en una de ellas, para que cuando algún corazón aligerado de temor, lo sacara del estruendo y le dejara expresar lo que llevaba dentro. Porque quizá el ya se estaba hartando de lo que le sucedía, él dejaba lo mas y nada recibia; no pedía riquezas ni regalos de batallas ganadas, sino un gesto amable, innerte en el tiempo, que perduría mas que el tiempo, que nunca sería olvidado, como ese sueño tan utópico que a veces alegra la mente, estrellando la razón contra la pared mas lejana, para dejar libre la imaginación tan activa que sigue y sigue sin cesar un día de soñar entre las nubes.
Entonces nada podría parecer verdad, el gesto de resignación se hacía mas presente a veces que la utopía que tanto añoraba, esa que pudo o podría ser tan real con el simple gesto de la persona que vio su estrella en el cielo y la reflejó sobre el papel, que la dejó caer en su hoja de vida, para plasmar años, para dejar las impurezas y solo deslumbrar la sombra con el palpitó de un sol que volvía a renacer.
Él conocía con razones, la vida mas allá y era participe a pesar de la tantas aflicciones que esto le traería, pero aún así, dejaba todo de lado y era mas para ella que para él, en su propia totalidad él solo era para ella.
No suponía adversidad pero las conocería.
Cuando la otra parte se diera cuenta, del perder que un día, podría o no manifestarse, las cosas del cielo, estrellas de la noche, apagarían aquel punto blanco y se esfumaría liberando con desaires, la tormenta de ímpetus que tanto tiempo guardaba en la mano, mano que no abría, mano que sellada por las palabras y por muy debajo del verdadero querer, no daba oportunidad de liberar, solo hasta el momento en que, la nada quemara ese punto blanco y solo, desapareciera.
Recknoker
Y salimos de las Sombras
Entonces nada podría parecer verdad, el gesto de resignación se hacía mas presente a veces que la utopía que tanto añoraba, esa que pudo o podría ser tan real con el simple gesto de la persona que vio su estrella en el cielo y la reflejó sobre el papel, que la dejó caer en su hoja de vida, para plasmar años, para dejar las impurezas y solo deslumbrar la sombra con el palpitó de un sol que volvía a renacer.
Él conocía con razones, la vida mas allá y era participe a pesar de la tantas aflicciones que esto le traería, pero aún así, dejaba todo de lado y era mas para ella que para él, en su propia totalidad él solo era para ella.
No suponía adversidad pero las conocería.
Cuando la otra parte se diera cuenta, del perder que un día, podría o no manifestarse, las cosas del cielo, estrellas de la noche, apagarían aquel punto blanco y se esfumaría liberando con desaires, la tormenta de ímpetus que tanto tiempo guardaba en la mano, mano que no abría, mano que sellada por las palabras y por muy debajo del verdadero querer, no daba oportunidad de liberar, solo hasta el momento en que, la nada quemara ese punto blanco y solo, desapareciera.
Recknoker
Y salimos de las Sombras
martes, 11 de noviembre de 2014
Desnudos
Desnuda ante mí. Nuestros ojos se miraron con la misma
complicidad tan incondicional, como la primera vez. Ella se cubría, tapaba sus
senos con sus manos, decidiendo si quería entregar su cuerpo al deseo, pero en
su mente, el miedo de algo prohibido la hacía vulnerable y algo precavida. Todo
se quedó así, no había más. Estábamos ya en ese momento, no habían cosas que
contrarias dejaran de lado lo que ya habíamos empezado. Me desnuda, como antes
yo lo había hecho, mirando su cuerpo tan único, tan suave entre las sábanas de
nuestro lugar íntimo. La ropa sobra en momentos así, es solo el impedimento a
la intimidad de nuestro encuentro. Ya estábamos en contacto total. Inmunes a lo
demás, como un ser entre las nubes del cielo, recostados en la cama del mundo, solo
ella y yo, mirándonos. Ya nos conocíamos de encuentro anteriores, pero eras
casi una persona nueva que con encanto recorrería tu cuerpo una y otra vez,
besando cada parte de tu ser, cada parte del ti.
Inmersos ya en nuestro cuerpos, entre caricias, besos y gemidos suaves, el aire empezaba a quedarse quieto, algo denso entre el palpitar de nuestros cuerpos, moviéndonos al son de la razón que nos hace seguir. Danzantes, motivados por el fin de sentirnos, con el fin de ser más que todo, con el fin de amarnos como la vida nos ha regalado la posibilidad de encontrarnos otra vez en la intimidad.
Seguíamos juntos, hasta el término, mientras miraba tu rostro y sentía tu placer, sentía tu cuerpo moverse, sentía algo que nos encanta sentir, sentía tu ser y sentía amor por ti. Sentir cada parte de ti y ser tuyo en cada parte de mí.
Quedaba tiempo, y el clímax ya se acercaba, teníamos los cuerpos extasiados, desnudos, sudados, con tu cuerpo en el mío. Con tu hermosa y tan suave piel, tus manos, tu rostro, tus muslos al danzar de los movimientos, entre gemidos, besos y caricias, tocándonos más allá y dejando todo en la vida por ser sólo lo que somos en ese momento, uno solo.
Ya te había sentido tanto que nunca quería dejarte ir, solo quería seguir en esto y hacer cada vez más feliz.
Escuchaba cada vez más fuerte tú gemir, sentía cada vez más fuerte el movimiento de tu cuerpo, ya casi llegaba el momento de tu clímax, ya nada podía ser más importante que eso. Y pasó. Dejaste sentir un gemido de placer, sonreíste y volviste a la vida. Te miré y besé tus labios con tanto amor, con un gesto de sinceridad y entre tu respiración tan agitada y tu corazón a mil por hora, cambiamos de lugar, para dejarte descansar y hacerte volver a sentir esas cosas, que locas son el placer más grande de la vida misma. Te amo y en cada vez que expresamos así nuestro amor, la vida nos da otra oportunidad de poder tenerte entre mis brazos al terminar y poder verte hermosa con tu ser tan lleno de amor y tu cuerpo tan pleno de vida, mi amor.
Inmersos ya en nuestro cuerpos, entre caricias, besos y gemidos suaves, el aire empezaba a quedarse quieto, algo denso entre el palpitar de nuestros cuerpos, moviéndonos al son de la razón que nos hace seguir. Danzantes, motivados por el fin de sentirnos, con el fin de ser más que todo, con el fin de amarnos como la vida nos ha regalado la posibilidad de encontrarnos otra vez en la intimidad.
Seguíamos juntos, hasta el término, mientras miraba tu rostro y sentía tu placer, sentía tu cuerpo moverse, sentía algo que nos encanta sentir, sentía tu ser y sentía amor por ti. Sentir cada parte de ti y ser tuyo en cada parte de mí.
Quedaba tiempo, y el clímax ya se acercaba, teníamos los cuerpos extasiados, desnudos, sudados, con tu cuerpo en el mío. Con tu hermosa y tan suave piel, tus manos, tu rostro, tus muslos al danzar de los movimientos, entre gemidos, besos y caricias, tocándonos más allá y dejando todo en la vida por ser sólo lo que somos en ese momento, uno solo.
Ya te había sentido tanto que nunca quería dejarte ir, solo quería seguir en esto y hacer cada vez más feliz.
Escuchaba cada vez más fuerte tú gemir, sentía cada vez más fuerte el movimiento de tu cuerpo, ya casi llegaba el momento de tu clímax, ya nada podía ser más importante que eso. Y pasó. Dejaste sentir un gemido de placer, sonreíste y volviste a la vida. Te miré y besé tus labios con tanto amor, con un gesto de sinceridad y entre tu respiración tan agitada y tu corazón a mil por hora, cambiamos de lugar, para dejarte descansar y hacerte volver a sentir esas cosas, que locas son el placer más grande de la vida misma. Te amo y en cada vez que expresamos así nuestro amor, la vida nos da otra oportunidad de poder tenerte entre mis brazos al terminar y poder verte hermosa con tu ser tan lleno de amor y tu cuerpo tan pleno de vida, mi amor.
Recknoker.....
Y Salimos de Las Sombras
jueves, 16 de octubre de 2014
No se pide.
"Él lo sabía, se lo decía el tiempo, como si fuera mentira su vida, era que las cosas pasaban.
Sufría de la desdicha de esperar lo inesperable, tenía conocimiento de su perdida de vida, de que a sus cortos años, habían demasiadas cosas que cuando miraba a su alrededor y contemplaba a los demás, sabía que no había hecho. Sufría del síndrome de no haber aprovechado su juventud.
Tantas cosas que su cálida vida le podría haber regalado, pero nada le pretendía como futuro"
Fragmento de días anteriores.
Calaba hondo en su interior, el precio de la verdad, cual siempre se quejaba, y recriminaba. El anticuado porvernir, era tan poco verdad, que a veces solo insistía en volver a ser él de antes y rehacer las cosas que empezaron de una forma no tan adecuada, sabiendo el futuro, conociendo esa linea del futuro que los demás no tomaron. Era preciso remover esas cosas, pero ¿como hacerlo?, las piezas que quedan, jamás encajan.
No se pide el regalo, solo se da como gesto de vida entre personas reales.
Cuando el tiempo se oscurezca frente a nosotros, ese será el día en que ya podré recién darme cuenta de lo que realmente hice.
Recknoker
Y Salimos de Las Sombras.
Sufría de la desdicha de esperar lo inesperable, tenía conocimiento de su perdida de vida, de que a sus cortos años, habían demasiadas cosas que cuando miraba a su alrededor y contemplaba a los demás, sabía que no había hecho. Sufría del síndrome de no haber aprovechado su juventud.
Tantas cosas que su cálida vida le podría haber regalado, pero nada le pretendía como futuro"
Fragmento de días anteriores.
Calaba hondo en su interior, el precio de la verdad, cual siempre se quejaba, y recriminaba. El anticuado porvernir, era tan poco verdad, que a veces solo insistía en volver a ser él de antes y rehacer las cosas que empezaron de una forma no tan adecuada, sabiendo el futuro, conociendo esa linea del futuro que los demás no tomaron. Era preciso remover esas cosas, pero ¿como hacerlo?, las piezas que quedan, jamás encajan.
No se pide el regalo, solo se da como gesto de vida entre personas reales.
Cuando el tiempo se oscurezca frente a nosotros, ese será el día en que ya podré recién darme cuenta de lo que realmente hice.
Recknoker
Y Salimos de Las Sombras.
domingo, 12 de octubre de 2014
Siluetas
A veces casi siempre, mirando al rededor, las cosas se hacen tan falsas, como magia en algo neutro, como algo que no tiene cabida ya de ser, por que quizá así son las cosas, por que quizá así es la vida que se vino encima.
Como dice el tiempo, hay partes que es mejor dejar de lado, tiempos náufrago que necesitan volverse a ver, para poder convertirse en algo real. La monotonía mata al arregle de ser algo
No tenía idea de que era aquello que poseía, nada tenía en las manos, solo sobras de un pergamino sin letras, algo malinterpretado, algo fugaz, algo raramente hecho, por que sin número alguno, las páginas de ese pergamino, solo dejaban entre ver la verdad que ya algunos me habían dicho, esa realidad que un día no se hizo presente, ni se hizo real, solo se convirtió en algo sin vida, una realidad que podíamos cambiar, pero por cosas de la vida, las llamadas anteriores, nada eran apreciadas.
Entonces se fulminó la dicha sobre la verdad, ya nada tenía valor en las casas, solo el simple hecho de saber cosas que ya no cambiarían, cosas que ya no calmarían el alma, por que el alma sin vida, se quedaba sentada sobre el pasto con el fugaz sueño que le daba la ansia de sobre ponerse a la adversidad, nada era tan real como quería, nada era tan simple como se veía, ni nada era tan inmenso cuando se cubría por la mancha negra de estrepitosa verdad. Nada ya lo era.
¿Que quedaba por ser?
¿Que quedaba por acariciar?
¿Que quedaba por alterar?
¿Quedaba algo por cambiar, o solo era así la vida?
Recknoker
Y Salimos de las Sombras.
A veces entramos a la sombra, otras veces salimos despaboridos de sus entreñas y otras, solo nos quedamos ahí refugiados de la luz que nada bueno nos da, a veces.
Sin salida era el pasaje donde vivir estaba prohibido, donde vivir era un arreglo de los demás, donde vivir era la anécdota de un día sin ganas, un día sin vida, un día, nada mas.
Tema recomendado.
Como dice el tiempo, hay partes que es mejor dejar de lado, tiempos náufrago que necesitan volverse a ver, para poder convertirse en algo real. La monotonía mata al arregle de ser algo
No tenía idea de que era aquello que poseía, nada tenía en las manos, solo sobras de un pergamino sin letras, algo malinterpretado, algo fugaz, algo raramente hecho, por que sin número alguno, las páginas de ese pergamino, solo dejaban entre ver la verdad que ya algunos me habían dicho, esa realidad que un día no se hizo presente, ni se hizo real, solo se convirtió en algo sin vida, una realidad que podíamos cambiar, pero por cosas de la vida, las llamadas anteriores, nada eran apreciadas.
Entonces se fulminó la dicha sobre la verdad, ya nada tenía valor en las casas, solo el simple hecho de saber cosas que ya no cambiarían, cosas que ya no calmarían el alma, por que el alma sin vida, se quedaba sentada sobre el pasto con el fugaz sueño que le daba la ansia de sobre ponerse a la adversidad, nada era tan real como quería, nada era tan simple como se veía, ni nada era tan inmenso cuando se cubría por la mancha negra de estrepitosa verdad. Nada ya lo era.
¿Que quedaba por ser?
¿Que quedaba por acariciar?
¿Que quedaba por alterar?
¿Quedaba algo por cambiar, o solo era así la vida?
Recknoker
Y Salimos de las Sombras.
A veces entramos a la sombra, otras veces salimos despaboridos de sus entreñas y otras, solo nos quedamos ahí refugiados de la luz que nada bueno nos da, a veces.
Sin salida era el pasaje donde vivir estaba prohibido, donde vivir era un arreglo de los demás, donde vivir era la anécdota de un día sin ganas, un día sin vida, un día, nada mas.
Tema recomendado.
jueves, 9 de octubre de 2014
Encima de todo, se nominaba algo, clamaban por no ser rechazados, permitiendose estar sobre ellos, para evitar la contrariedad de los problemas.
Él no llamó de vuelta. Miró la caja verde y solo creyó verse a si mismo, en él no había mucho que perder, era un ser vacio de entra los demás. Nada corroe algo incorroible. Él como acero inoxidable seguía en pelea de por vida, mirando las anecdotas de los demás y pensando en que decir, si nada era la vida que había vivido. Por que pasaba los días soñando en su colchón como sería el mundo afuera de las paredes y el techo de su recamara.
Nada habría de apartarlo de ese lugar, solo el inospito pálpito de algo que llamaba desde detrás de la salida al mundo que no conocía.
Él no llamó de vuelta. Miró la caja verde y solo creyó verse a si mismo, en él no había mucho que perder, era un ser vacio de entra los demás. Nada corroe algo incorroible. Él como acero inoxidable seguía en pelea de por vida, mirando las anecdotas de los demás y pensando en que decir, si nada era la vida que había vivido. Por que pasaba los días soñando en su colchón como sería el mundo afuera de las paredes y el techo de su recamara.
Nada habría de apartarlo de ese lugar, solo el inospito pálpito de algo que llamaba desde detrás de la salida al mundo que no conocía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)