domingo, 14 de diciembre de 2025

Mi Chile querido

 Era un "Para que nunca más en Chile, para que nunca más", no un acierto a las discrepancias en temas tan prioritarios como el trabajo, el cuidado de nuestra naturaleza, el devenir de nuestros años posteriores, en dónde solo esperamos, después de gotas de esfuerzo y poco dormir, disfrutar de la vida como siempre debió ser. Donde debía haber un principal objetivo el cuidado de nuestros derechos, cada uno ganado con marchas, diferencias que se reconciliaron, compatriotas con lesiones irreparables, y tanto que se sacrificó, tanto que se había crecido, no todo era perfecto pero el camino iba mejorando. 

Era un "Para que nunca más en Chile, para que nunca más", no un retroceso en la creación de nuevas entidades, nuevas administraciones que fueran en ayuda de los que no están en las mismas condiciones que nosotros. No era el quitarnos futuro por darle dinero a las empresas, ni menos el dinero que nos ganamos con esfuerzo, para que tengamos que pagarnos nosotros mismos la vida que entregamos, ni menos los años que tanto tiempo hemos visto pasar en nuestros padres, madres, amigos, familiares, personas que conocemos en el camino de la vida. Era seguir en la senda de una libertad de expresión, no en el complejo marco en dónde nos censuren, nos persigan, nos mantengan con miedo y amedrentados por lo que un día se nos dió. 

Era un "Para que nunca más en Chile, para que nunca más", no un declive a favor de la destrucción y muerte de animales y lugares emblemáticos de nuestro país.

Era un "Para que nunca más en Chile, para que nunca más", no una expropiación de lo que es nuestro, y que con todo lo que se llevan, nos dejen un trozo del pastel, de aquellos recursos que se sacan de nuestro suelo, el cual alimenta muchas familias y fomenta la creación de nuevos lugares, de nuevas plazas, de nuevas obras, que ayudan a embellecer, cuidar y dar seguridad a las cientas de ciudades que cubren este hermoso país que nos alberga, este nuestro Chile querido.

Y como dijo Gustavo, "Ya no hay más que hacer", el clima se tornará en días posteriores, con banderas de asesinos, de violadores de vidas, de derechos humanos, de mutiladores, de símbolos que no nos corresponden, de quizá alguna que otra propuesta que conciba reflejar lo que los votantes pensaban que pasaría, porque el bien de los ricos, de los políticos nefastos y de los pagadores de favores, es el único punto que les importará, serán tiempos, meses y años; "Edades ciegas", en dónde nos estancaremos en aquellas políticas sociales que, quizá no te ayudaban a tí, pero si a miles de otros chilenos compatriotas, que viven otra realidad.

¡Ay! Este mi Chile querido, que nos deparará el futuro, incierto es, diría el Maestro Yoda.

Cómo lo vi por ahí, citando un post.

"Pobres votando por ricos, mujeres votando por misóginos, homosexuales votando por homofóbicos"

Los pensamientos políticos nos dividen, pero quienes votan en contra de sus propios derechos, por un "presidente" que valora lo contrario a lo que eres, convierte su vida en contraproducente. 


miércoles, 8 de octubre de 2025

Los días de los días

 El clima seco del norte, el polvo por doquier, el aire que se aspira entre menor concentración y con un concentrado de concentrado, es el habitual panorama de las semanas que han de haber pasado, en las lejanías por el incesante palpitar de los sueños que un día se han de sentir reales. 

Mirando por la ventana, veía el calor fundirse en el infinito con el mismo suelo que ha de desprenderlo tiempo más tarde, manteniendo el pensar como un clima innato de lo que tanto nos rodeaba, así entre bombonas, caminatas, un par de cañerías, fuertes ruidos de máquinas giratorias, pesados días, otros eternos, el sin número de palabra se iban convirtiendo en el paso de día tras día, hasta un final que se volvería a repetir, trasando el año en semanas de alternativos andares, unos de ida y otros de vuelta. 

Mirando por la ventana, revisaba el cielo donde la luna avisaba de su próxima plenitud, alternando las cosas como ciclos, como el elocuente vaivén que un día se caería y volvería a pasearse por el firmamento, dejando el espectáculo del amanecer en la noche, tras la laguna donde los cerros eran divididos por las correas que llevaban el material más allá de los confines del mismo rajo, era un especial momento casi eterno, quizá los demás no lo miraban de la misma manera, pero mi parecer era un punto que quería verle, salir detrás de los cerros y culminar su andar finito por la negrura de aquellos frios puntos.

Miraba por la ventana el proceso del cual éramos partícipes, como actores incidentales-principales, que estaban por detrás, cuales tramoyas en el escenario, pero más que importantes en un proceso que necesitaba de nuestro apoyo. Así entonces nos convertimos en seres de allá, por distancias pero adyacentes al itinerario, el que nos consideraba como actores fundamentas, así como otros, estábamos en el punto de la verdad justo cuando era necesario estarlo. 

Así es como vivíamos.


No estamos en las sombras.
Cada día es un aprendizaje, valoro con el alma cada paso.

jueves, 5 de diciembre de 2024

 En mi mente estás, como una realidad, manifestada en la reverberación de los átomos que me rodean, de los sonidos que circundan, de los aromas de la vida, como un soplido del viento, la admirada belleza tuya, aparece dejando todo de lado, sin igual y cálida conjunción, dominan el contexto de mi tiempo, como un ardor de vida que fulmina los malos momentos, dejando entrever aquella majestuosidad del beso que en mi piel has dejado marcado, clavado como una lanza de amor, como un sabor en el viento, soplando el sonido de sol, entre las nubes de calma, los cerros que verdosos están, el cielo limpio y el caleidoscopio de colores que allanan el tiempo, para recubrirme de ti, con un sin número de visiones, de recuerdos, de sonidos, de piel, de abrazos, de besos, de amor, amor por ti.


lunes, 2 de diciembre de 2024

 Despierto en un nuevo lugar, el clima cálido del contexto, el verdor de la mañana que ya imparable, proponía un nuevo día que vivir. Por la ventana los rayos efímeros de luz, a una velocidad casi infinita o inalcanzable por nuestra percepción, convertían las oscuridad en un potencial futuro que solo nos dejaba entrever paso a paso, el futuro que en cada segundo se iba cumpliendo, o como otros lo pensarían, se consumian, se quemaban. Al contrario de aquella intervención, el quemar los segundos, renueva la cualidad de darle sentido a cada uno, un paso, un cambio, una risa, un pensamiento, un beso, una interacción, un punto álgido, otro bajo, pero no un plano sin olas, no un mar sin montañas, sino un refugio a los recuerdos, vívidos momentos, algunos para recordar y otros, para olvidar. 

Así con la premisa del soplido matinal, el aliento de mi ser, se cobijó a tu lado, piel con piel, como nos extrañabamos desde hace tanto, nos fuimos perdurando, en un infinito cantar de voces, miradas, dichos y manos, aire y sudor, un poco de ti y un poco de mi, un poco más y otros muchos más, así en completitud, así en cada rebanada de nuestro tiempo, en cada porción de nuestro cielo, así tu y así yo, entre la quietud del tiempo, vifurcando lo que éramos para convertirnos en nosotros, en uno.

Continuó la mañana, manos apretadas, risas de placer, química y un cuanto de física, solo los dos, almas entrelazadas. El clima de mañana, soplaba afuera un nuevo sol que nos cubría, dijiste que querías salir, yo te quería entre mis brazos, más y más tiempo, así como en este instante donde escribo esto y donde tu, lo lees también, como un sentir universal, como un clamor del corazón y un fulgor de la verdad. 

Continuará...

lunes, 22 de julio de 2024

El recorrido de los continuos

Dando paso al invierno, la continuidad se convertía en el estallido de ser, de estar, así como un aliciente de los días frios de sol casi apagado, mirando el horizonte marino más allá de las casas, del pasto, de las direcciones, de los gestos y de los tiempos, con un camino algo agredido por el agua de lluvias pasadas, entre las grietas de la erosión de casi mares pasando entre las piedresillas de aquel camino casi escondido para quiense solo surcan en su rápido andar, por el asfaltado camino que de manera perpendicular, pasa a través de los cerros, como un colorido negro de puntos andantes, circulando a velocidades innimaginables, con alegorias de sonidos y otros de estruendosas manifestaciones. Era la tarde y no se detenía, entre la mirada de lo que es y lo que está dicho, el clima no se iba y ese sol solo dejaba más y más el calor en aquel lugar, de cerros verdes por las lluvias, esperando nuevas gotas que se sumerjan en sus tierras, así dejando ese hermoso color que da la vida a aquel sinuoso lugar. Entre que venían y pasaban, estaban los despertares, un poco de arena o algo de yeso, el día sucedía, algunas gallinas, un par de cotizaciones y alguna risa por el aire, era un clima de recuperación, algo así escuchaba a lo lejos, pero no veía en las manos el sentir que aquel contaba, era un presagio o quizá solo el recodo de algo que su totalidad personal, sabía que existía. Entonces los tubos y las caminatas, estaban entre lo que venía entrando, como esperando un nuevo futuro, el que se había dicho meses atrás, el plazo se estaba por cumplir y ahora, algo mejoraría, o eso es lo que esperaban, con la faceta de caminatas, con el andar provisto de formas, comenzaban a pesar del frio, nuevos tiempos, solo quería cumplir su sueños, tener el tiempo y vida para aquello, y lo más importante, cumplirlo para el porvernir de ella, para el renacer de los nuevos y mejores tiempos, donde caminar de la mano sea el privilegio, donde cantar con los cuerpos sea el placer de la vida, donde el mirar los refugios, sea el sueño de cada noche, donde manifestarse entre los demás, con alegorías de vida, sea el bienestar del alma, alma, alma.

Unas manchas de tinta, unos puñados de pensamientos, un par de respiros, un tema sin tono. El sol soplaba fuerte los sonidos del tacto que con una premura majestuosa, era un aliciente, a eso de las tres de la tarde, donde no hay más cabida que un sol invernal llegando a su fin y un frio correlativo al desvanecimiento de los párpados, um abrir y cerrar, un día más, otros dirían un día menos, pero yo lo veo como una suma que a veces no adiciona, otras no resta, solo suma en negativo, una vista diferente en el resonar de la luz de aquel aroma tuyo, solo tuyo, soy tuyo.

miércoles, 17 de enero de 2024

 Dudar. En un soplido de ese aliciente que te hace mover el mundo por delante, la visión se ve casi nublada por los atisbos de emergencia que en la mente han de aparecer, como puntos que se conjugan, como esas verdaderas que crees pero que por los acontencimientos de la vida, dudas, hasta de lo más perceptibles, dudas. Pareciera como si fuera verdad que un día las noticias se convertirían en contextos, pero entre las sinuosidades de los términos, las palabras entre dichas, el sabido de la confabulación de las oraciones para dejar al descubierto como es que se refieren a puntos, esos que dejan en claro las cosas, pero de la manera en la que se les dicen, como una especie de elocubración de los decires, para el beneficio del portador, como un punto que solo se deja ver para quien lo desea, no para el interlocutor que está detrás de las puntiagudas frases del más mínimo cañón de disparos, así entre lo que es y lo que "es", la vida se bifurca irremediablemente como un descriptivo pensar. Es tanto lo que se dice y tanto más lo que se hace, como demostrable en las cantidades, ¿cómo?, entre el artilugio de lo que se convirtió en conquista, un esquivo soplido viene a vislumbrar la parte más innegable, como ese punto de antiguos criterios pero de primeras cabidas, así entre lo que hay y lo que "hay", un universo de elucubraciones aparecen en la mente como estallidos de cosas que, nadie puede evitar, suceden porque el interlocutor emisor, las distribuye, las deja así para si, como un soplido que entre el viento se va, como un punto de alegorías que cantan para callados, los detalles de los que nadie, ha de saber.

viernes, 12 de enero de 2024

Muerte 1

 Dentro del tumulto del indistinguible camino que algún día todos recorreremos, aparecen entre las sombras las dichas y los dichos de los asistentes a aquel conglomerado de personajes, todos unidos por un conocer en particular, donde los años han forjado las variables de cada uno, pero en el recóndito lugar del mundo mismo, han de estar conectados por el ser que entre las almas asistentes, asciende al punto en donde todo lo ve, donde no existe ese sufrimiento terrenal, así dicen. Los asistentes como en el lugar de las conversaciones y los encuentros de hace años o tiempos lejanos, comienzan a conglomerarse en la habitación en donde descansa la persona por la cual todos han de reunirse, así progresivamente cautivados por los recuerdos, comienza la despedida, como el fin último de los porvernires.

¿Qué es la muerte?, ¿qué hay más allá del paso en el que nuestro corazón se detiene y la sangre deja de fluir como fin de la enfermedad, años o algún tipo de afección que desgaste más rápido el progresivo danzar de las células, a aquella muerte que a todos nos espera? Miraba el tiempo detrás, algunas risas por los demás, en sus encomiendas de vida, otros en el canto más religioso, donde el Rosario, completaba las plegarias y el tiempo por un rato, para así dejar entrever la fé, que algunos dicen, han de sentir, por al mirar sus caras y sus vidas, poco han de demostrar más allá de aquella instancia en donde demuestran su fervor hacia un ser "superior", como pedazos de vida o como pedazos de otros atisbos. }




Del tiempo en la espera antes de retirarnos, en el punto donde el cielo, apartado de la ciudad, se convertía en el negro soplido del lugar más idóneo del mundo para observar el firmamento. 

Siempre te recordaré, aunque no fuéramos los más cercanos, el toque de su sonrisa siempre alegre y presente, es el recuerdo más bello que dejaste. Que descanses, que el recuerdo siga y que cuides a tu familia. Adiós.


lunes, 8 de enero de 2024

Camino

 Mirando el horizonte tras el muro, donde se conectaba al tierra con el cielo, el manto alegórico, colecionaba los nuevos nichos de viveza a un punto tal que era indescriptible el sentir tan descriptivo de aquella ocasión, como mirarse de cerca tan lejos como el resplandor hiciera parecerse ver. 

Mirando aquellas estrellas en el resplandor del cosmos, en un punto de verdad donde dejarías entrar en los aposentos, las entrañas de las antiguas formalidades, contemplando un ardor en el punto álgido de la sincera correspondencia. Era como un antiguo sentir que seguía intacto, solo carcomido en sus esquinas por esos hechos de intensidad negativa, esos que dejaron un soplido de maneras que no tenían que suceder, como un arrepentimiento en el alma que no dejaba de murmurarse, en cada mañana, en cada encuentro, donde las verdades eran las que siempre fueron, sentires verdaderos, con miedos a ser perdidos, con un nuevo y queriendo que fuera, el próspero futuro que entre las sábanas, las palabras y las alegorias, querían replicar en el nuevo encuentro de los siguientes tiempos. Así entre la noche que se iba, el clamor de las pieles, una pequeña caminata en la naturalidad de la desnudez, se comenzaron a bifurcar los momentos, como si fuera ese tiempo que se acabará, ceñido del amanecer, del para nada afectuoso punto en donde las prosas se terminan, donde las calamidades se aprontan y el nuevo día, desdichado de la separación, continuaba resquebrajando las paridades, aunque no se quisiera, aunque no se esperase, el tiempo se acababa, y esa noche de palabras y pantallas, se convirtió en el encuentro de sus seres, de sus pieles y sus verdades, eran tiempos de gloria, la que no quieres que se acabe, pero, las palabras sobraban ante la dicha que el tiempo les producía, esperaba volver, pero muy clara fueron sus dichos, que para continuar en el regocijo de aquellos brazos, el contexto de su mirada debía dejar de lado lo que tenía, lo que era, y continuar mirando la nueva vida en el crecimiento de sus entrañas, como un ser mejorado, en ese interior que en parte, fue podrido por las equivocaciones de sus actos, de sus andares, así en el tiempo nuevo de sus pergaminos, comenzarían nuevamente el sueño que un día han de haber tenido, mirándose las caras en el sentir de la noche, en el arrebol de la tarde, en las mañanas mágicas, en las manos, en las andanzas, en esas locuras, en esos puntos de su sincera sinceridad, apagando las mentiras, que eran ese punto que, destruyó, el anticipado destino que siempre quisieron construir.


lunes, 20 de noviembre de 2023

Radu

En el vacio indeleble de las nieblas, entre el andar desperdigado y las cosas que no volverán, el síntoma de un nuevo atisbo, se comenzaba a manifestar entre el verdor de los tiempos. Parecían las nubes como pompones en el cielo, las plazas como lugares de recuerdos algo añorados, los días como el solvente que derrite el hielo entre el color apagado de los nuevos porvenires. Estaban desprovistos de maneras, con una quietud que quizá nunca se quiso o un punto en el cielo que nunca aparecio, llenando las provisiones, de nuevos campos, unos verdes, otros grises, algunos con pequeñas parcelas de vida, y otras llenas de la muerte misma entre lo que un día es y lo que un día se nos fue de las manos. Así como si todo y también como si nada, el contemplar el adiós en aquella plaza, frente al hotel, manifestó el punto donde, cuando regresó a mirar, ya las mismas miradase se habían ido, eran tiempos de pérdida, eran tiempos de lo que no se congregó, eran esos tiempos en donde el último café se tomaba ya más con otro amargor, el que dejó el tiempo que no se completó. Quizá nunca hubo una completitud, quizá solo fue ese punto que se dejó, y desperdició, entre lo que se recibía y lo poco que se daba, con el tiempo a contrariedad, con el clima casi primaveral, con la calamidad en el horizonte y esas nubes de noche en las que se vivió por montones en el cielo que tan anhelado suspiro cada día se quería revivir. Esperando el siniestro, se contempló cuanta verdad se dijo, y no fue valorada, porque aún cuando la duda era el soplido en la mente, la verdad era el punto álgido de los decires que la otra parte, siempre resopló. Era el tiempo en donde se dejó todo, como considerando que algo así, duraría para siempre, entre la confianza de ser confiado, se aligeró el paso, en el pensamiento de algo que un día iba a sucumbir por lo acontecimientos antes cometidos, por los errores de memorias, donde el recuerdo de los días, las mañanas y las noches, eran el clima perfecto de ese paraiso que entre el calor de sus pieles, el tiempo les ofrecía. Así entre lo que se cobijó, entre lo que se consideró, entre lo que se dejó ir y el tiempo que se les veía venir, el clima aliciente, contemplaba nuevos porvenires, nuevos tiempos, esos de donde no sabían que fuerzas sacarían, o a dónde estos, los llevaría, pero ya no por el mismo camino, quizá si por el mismo cielo, pero ya no en el mismo trecho donde, el cuello, las manos y el soplido de sus bocas, no se unirían de nuevas maneras, era el tiempo que no querían ver, era el tiempo que no querían sentir, era ese tiempo en donde, cada par de pares, se convertía en singular, atemorizado por el simplismo, se convirtió en la herida de un rasguño en la fractura de ese espacio que cada vez más se agrandaba y en ese tiempo donde cada vez más se les acortaba, no eran nuevos, eran otros, eran casi extraños en el nuevo padecer, eran casi tonos verdes en el retumbar de sus imágenes en los espejos del infinito, eran casi lo que fueron, pero no eran nada de lo que quisieron, por el error de una de las partes, de considerar el nuevo clamor, como un nuevo sentir, como un nuevo pensar, como un nuevo futuro, que entre las voces de los pacientes en la sala de espera, consideraban el hecho como un nuevo comienzo, pero que entre su piel y el blancor de sus huesos, sabían indistintamente que cada segundo, era el plano que se les bifurcaba cada vez más, como si nada antes hubiera de existir, como si nada antes, hubiera de pensar, como si nada antes, hubiera de estar. Cada nueva vez era un camino, cada nuevo día era un tiempo, cada nuevo atardecer era un recuerdo, cada nuevo sentir era un pálpito del cielo, cada nuevo, era algo, que quizá nunca los completaría, como fue la completitud de su completa inmensidad. 

Se fueron de miradas a opuestas direcciones, se fueron de café en mano, se fueron de vidas, y se convirtieron en otros, en seres apartes, como un punto y una coma, como nubes en una tormenta, quizá en formas no se vean más, quizá en el cielo tampoco, pero en los recuerdos de un punto, el clima quizá los vuelva a armar, con nuevos átomos, con nuevas moléculas, con eso nuevo y algo de lo anterior, pensando en que, todo un día podría ser, como lo fue o como quisieron que lo fuera. 

miércoles, 11 de octubre de 2023

Trellas

 Entre los redondos parajes de la ciudad, en la disputa de calles y navios, donde sumergidos todos en la totalidad de la vida, se cobijaban esos lamenntos que resoplan en el corazón, midiendo las penas en las calles en donde se convertían las nociones en dichos estrechos, en espacios tan provistos de vida, como si fuera una verdad el hecho que todo nos duraría para siempre, pero como entre las multitudes, la inexplorada relación, codiciada por los andares, concluirían las noches, los soplidos, las manos en las manos, esas tan llenas de verdad, esa que conocía de tus labios, esa que no comprendí y que solo dejé pasar, esa que se fue... Así entonces el soliloquio de vida volvió a reinar entre las fauces de la tempestad, como un fulgor que no tiene rima ni cima, entre el desdén de los parajes casi nada de verdes, miradas entre las cejas con el ceño fruncido, como un tornillo sin hilo, como un caleidoscopio entre los colores, mientras reflejando el desapego, se normaban las cualidades, convertidas en un estupefaciente que no tenía ningún tipo de efecto, casi nocivo, casi inalcanzable, eran unos tiempos sin tiempo, eran unos minutos sin respuesta, era ese infinito que no sabría acabar, ni podría culminar, por el hecho de no tener, de no haber, de no sentir que había sentido, una confusión de manifestaciones, un compendio de algo que ya no se juntaría, el tiempo con ese espacio, ese que se fue. 

lunes, 11 de septiembre de 2023

Había una vez...

 El clima de la tempestad, soplaba afuera, eran vientos de inquietud, de desapego o de algo que el viento se quería llevar, un clima de la noche, frio y algo despiadado para los puntos del corazón.  Así que ante la personalidad que se descubría, el contagio de las insinuaciones, se hacía presente como un nuevo acontecer que le quitaba la firmeza a la tan seca y desprovista de vida, presencia de las imperfectas pretensiones. Era un tiempo de visualizaciones, de manifestaciones, de queahaceres, de un rutina que empieza, como se le ve preocupada, por lo que hoy no vale nada. Así ante los días que contiuaban sin parar, la bifurcación de los accidentes, mantenía un conglomerado de nuevos creceres, que aumentando de tamaño, continuaban entre lo que ni siquiera sabía que se formaba, un gusto de ojos, de vida, de cabellera, de ese punto álgido en aquella bodega, donde las razones contenían un acontecer que solo quería liberarse, ¿qué sería de ese pronóstico en el futuro no tan distantes?, anteponerse no fue el despliegue, sino que proloferó un tiempo entre las sombras, entre las cajas, entre el hablar calculado en el cual cayó despavorido por el soliloquio en el que sus días se habían convertido, eran nuevos amaneceres, otros mensajes, nuevos conocimientos, un par de accidentes, algunos nuevos trajes, un tiempo de rebordes, con el hilo conductor de la manifestación más hermosa que la vida le había de mostrar en sus tantos cuantos días. 

Así que sorprendido por las instancias, un día de los cuales no tenía una cabida más allá de los presentes, el artilugio de visiones, contempló como fue que él, un ser desprotegido, algo indecifrable, con un manto sin caretas y una visión del plano en donde caminaba, algo diferente a los asistentes a quel lugar, contrajo el cumplido que le daría el inicio a aquella historia, como un accidente en su mente, todo se volvió claro, no podía pensar que era de verdad lo que sucedía, lo que en ese momento ocurría, ¿cómo?, si él era quien era, ni era más, solo vislumbraba con la rareza que aquel cántico de sus labios, contempló un pasaje que no había vivido, un sentir que deslizado por los márgenes de las hojas de aquella calle en subida, con el sol pegando, se convertiría en el principio de un tiempo, de un fulgor, de un alterado contexto donde sacado desde sus cabales, convertíría aquel soliloquio en un punto de verdad, de manifestaciones claras, donde las dudas desaparecerían, donde los besos recubrirían la soledad, para convertirla en fuego, donde el anticuado sistema, convergería en un punto nuerálgico, conglomerado de primaveras, de nuevos amaneceres, de nuevos permisos, de nuevos aconteceres, de nuevas nuevos, de buenas nuevas, era algo no imaginado, algo que seguiría en la vida que, el tanto quería. 

¿Qué sería?, se preguntaba, que era él para parecerle tan, a aquella, a ella, ¿qué fue?, quizá la soltura de las manos, el desapego de una parte de la realidad, el punto de nuevos puntos, el alterado sistema que en su cabeza la hacía suspirar, qué sería, ni él lo sabía, solo estaba presente en el regalo más cautivador que el universo en su magnificencia, le había otorgado, como si de haberse ganado la lotería se hablase, en un punto de nuevos puntos, era el signo de exclamación, uno que sabresalía y lo cobijaría en sus manantiales, donde el calor y los nuevos presagios, harían ver nuevas mañanas, en el pos de sus brazos abiertos a los nuevos consentires, como un cántico de alegorías, como un manantial divino, como un culumpio infinito sostenido por las manos de aquella belleza que un día, un día se convertiría en... nuevos tiempos. 

jueves, 31 de agosto de 2023

 El clima de los entretanto, culminó con el ánimo de los días que vendrían, pasarán desapercibidos los cascos por el cimiento que resoplaba, pero era inerte a los atisbos que un clima turbulento quizo cobijar, así las cosas, el tiempo, las añadiduras, las pláticas, el soplido y los contornos, eran poco importantes, quizá el renacer tomaría más tiempo de lo que un día se pensó, con el rostro recaido, con las manos a veces en los bolsillos, con la capucha de la chaqueta en el caminar despúes del trabajo por el punto en donde pasan todos los días, cientos de almas en el pleno de los motores y las resonancias. Cautivo por el sol y la gravedad que cubre los alientos, contemplando el andar, no hay noción de vuelta, aunque sea el deseo más grande en la vida, en los tiempos, en la verdad que aunque no quisiera ser aceptada, es la parte más recóndita que hace pensar en cada segundo, cómo es que la idiotez se convirtió en pérdida, cómo es que otra vez la "confianza" en los hechos, provocó un resquebrajamiento de las verdades, de los señuelos, de los puntos en los que tanto se quería querer, en esos que no se quería que se alejaran. Así un día desperdiciando el ánimo de los tiempos, se cobijó el término de los términos, como un puntos final, nada de pausas, nada de puntos apartes ni un poco suspensivos, sino, un final desprovisto de la luz del día, en una calle donde tantas veces se caminó, en donde tantos tiempos se comtemplaron, en donde tantos, tantos puntos se conocieron, así se fue y se perdió la sintonía, los puntos, la culminación de un tiempo, dejó los alterados sentidos, como un punto que no podían volver a vivirse, como algo en donde quedan... las fotos.

viernes, 30 de junio de 2023

Ortsor Nis

 Y no está, más de lo que quisiera encontrar
Ramificado en este malestar
Contemplando cómo en el andar
Mirando de lado cada sobrepasar
Bifurcando el simple recordar
De la manera tan sin cesar
Alimentando cada contemplar
En el camino tan poco especial

Consideraría cada resplandor
Como un simple, refugio al ardor
Mientras el clima, sube su calor
Hasta el camino de inundado fervor

Entonces, el clima se forjó
En cada detalle el cielo explotó
Como en un arcoíris el tiempo se convirtió
Partiendo en dos, cada uno de los dos

Sintiendo encima del rubor
Como es que las cimas sin sabor
Mantenián el racimo a descolor
El día se iba sin razón


(Mientras escribía esto, lo cantaba, creo que algo rima, en un ritmo de una guitarra de bolero)

lunes, 26 de junio de 2023

 En un día intangible de permanencias, el no tan anecdótico repercutir de las vibraciones, se señía llegando a ese punto en donde el rojo, era el nuevo color que las ondas de sus sonidos y fotones, iban convirtiéndose. El andar sin proporciones, se contenía en las manos, como la arena en una playa solitaria en donde el viento y su acompañante llovizna, cauterizaban los sesgos que entre los dichos quedaban. Era el aliciente a un nuevo repercutir, se preguntaban los venideros momentos que sucumbían a los anteriores, entre las fauces de esa palabra tan usada, el inexorable paso del tiempo. Chispas de antes, luces radicales, estrepitosas consideraciones, anticipaciones, visiones, ¿cómo era que todo había pasado?, no era común sentir algo había antes de todo, el presente no era instantáneo, el tiempo de demora entre la percepción y la realidad, nos convertían en seres anteriores, no éramos presentes, éramos. Y, ¿qué vendría después de las banalidades?, incertidumbre dirían algunos, otros que nada, otros que más de lo mismo, pero nadie sabía la respuesta clara, quizá el tiempo conmemoraría los anticipados números, con un escrutinio en sus andanzas, uno que nos daría otra sorpresa, un punto álgido o un punto medio, quizá uno bajo, como perderlo todo, como no ganar, sino, aprender de lo que un día fue, lo que un momento se cumplió, el tiempo diría en sus manos que el anticipado, nunca fue seguro. 
Una idea sin ideas, o quizá muchas ideas, ni él mismo lo sabe, como traspasar la cuarta pared, así preguntarse a si mismo, si entre los tiempos, entre los comienzos, entre los procesos o los desenlaces, el sosiego llegaría, el estupor supondría el nuevo comienzo o solo habría un tiempo nuevo, de nuevos nuevos. 


 

lunes, 5 de junio de 2023

Tortuga y Serpiente

 Entregados en su inherente personalidad, convencidos de los actuares, pero en la dudosa comparecencia de los vaivenes, el semiciclo de alteraciones, los convirtió en seres de un mismo filum, pero de distinta clase, así fue que evolucionaron, para un día encontrarse en el reino de la realidad, donde cada uno con sus complejidades, sus diversas manifestaciones y esos puntos que las hacen ser diferentes, trataron de hallar entre las canciones y los presagios de nuevos futuros, el cuantioso futuro que un día se dijeron entre las vociferaciones de noches estrelladas, donde solo se quedaban perplejos ante el cielo, ante la inmensidad de su pequeñez y la comparación de eso que no conocían pero querían vivir, siendo fuertes el uno con el otro, con sus armas en la lucha, con sus cualidades, las prosas de sus palabras, los movimientos de sus cuerpos, el refugio del calor en el cual cada una, sumergida en la arena, podían ver venir el clima, aunque fuerte y duro fuera, no se iba, aún así, no vulneraban el hecho de que ese sentir tan recíproco, no sería eterno, pensando en el por qué aquellos astros en la negrura del espacio, si lo eran, solo que no sabían que en la instantaniedad de sus vidas efímeras, no era comparable con la nada creible vida de las estrellas con las cuales alucinaban en el las sábanas del espacio. Eternidad era solo un concepto de visión, de percepción, nada era eterno, ni su compañía, ni las estrellas, ni el eterno manto en el cual se cobijaron, ni aún así, el infinito universo en donde estas mismas dos especies han de aparecer. Que triste suena todo eso, que imposible suena el encontrarse entre los planos de la vida, pero así fue como les sucedió, acontecieron las cardinalidades en el sentido de una noche, en donde el trago más gustoso de sus mieles, se convirtió en el jugo de vida que los arrimó a magnificar las intesidades, en tiempos donde la linealidad de los consideraciones, era un propósito que se autodenominó real, pero fue quebrantado por el arrebatado hecho de considerarse vivos desde aquella noche. Así las magnitudes de los gestos, fue conviviendo en el recodo más vivaz de sus vidas, donde la salida de la realidad son consideraba un punto áljido, eran tiempos de vida, de calamidades que no importaban, de vivir la intesidad en donde solo querían ser, ser más, sentir más, ser el uno con el otro. Así fue, así se vivió, así de claro, así como si fuera casi incosevible el hecho, de que esa era la realidad que estaban viviendo, no se creía, pero era más real que cada pensamiento que tuvieron, combinado con los sentimientos y la maraña de noches, en donde, los risueños calores, hacían vibrar la vida que tanto querían vivir.

Podría seguir, y no parar, quizá aparezca otra de estas publicaciones. 

¿con quén habrá sido esa conversación?

martes, 25 de abril de 2023

De- [2]

 Despacio deambulaba por el desfiladero. Algunos creían que se derrumbaría entre los peñascos, pero más que de pronto, solo diría que dormiría en el dominio de aquel dios de sueños, donde el dinamismo desaparecía desde delante de él, para poder demostrarle que entre los sueños, el denotado demonio de los despropósitos, sería descubierto por el desencadenamiento de ese aletargado proceso de diseño, ese que le otorgaba desvarios, desahogos, desdicha, desánimos, desentrañables recuerdos en el desván donde guardaba los delicados recaudos de los desaliñados cofres, en lo que mirando dentro, desprendían la luz que antes vivía, una que no se había ido de sus dentro, de su densa mente, en donde refugiado del dinosaurio, decían que las vivencias eran parte del pasado, uno que no se olvida, uno que sigue, uno que... ¿dónde quedó?

De-

 Decantado por la desestabilización, el derrumbe combinado con el desapego, convertían los nuevos días en un destino que era denotado por los descubrimientos, por las denominadas desiciones que la vida ha de traer. Denunciado por el viento en el clima dentro del ser, se interpretaban variaciones que desencadenaban altibajos en el demarcado terreno de las desiluciones, como demandas de un decaido, se decían cosas entre las décimas, deberes que se desviaban a desvelar las debacles que en su alma ardían como debilitados árboles el bosque de decálogos. Decorando su tiempo con los decretos de nuevos deberes, decía que era democrático el término en aquel contrato, pero, ¿estos se declinarían por solventar los nuevos y decoloridos decires de la declamación de los "derechos"? Desprotegido y desprogramado, declaró entre su degustar, el dejar o desatar, el desalmado destino que el devenir le traería en sus desaliñado pero decidor deber. Así entonces en las desproporción de la densidad, derecho a lo debido, derrumbó las deidades que desafiaba en su desalentado diario vivir, para así salir de la decepción que el delantero le demostraba en su decadente desastre, como una delimitada pero delgada línea de desalmados, a veces derrotado, otras desproporcionado, otras desaliñado, a veces delicioso, otras como en caídas por sus desabrochados zapatos, los que dejaban el definitorio delirio en el denso décimo de sus deletreos.




Es una sombra, si dejar para el tiempo hace que el sol avance y aparezca el sol o moverse a un lado con su luz, pero solo el movimiento de los cauces harían converger la nueva sesión... una nueva luz

lunes, 24 de abril de 2023

Ojos de luna

 Cúlmine al día, mirando al cielo y casi en su totalidad negro, el brillo de un astro casi en un cuarto del cielo, como un punto espacial, el primer planeta del sistema en donde vivimos, se posiciona raudo como un ápice en el cielo, el cua gira para poder vislumbrar en la noche, las pocas estrellas que se ven en el manto negro del espacio. Junto a esta, está ella, la luna, con su creciente y cambiante tamaño, pero que por estos días, tiene aquella forma de como un gajo, una sección casi circular, como el ojo que se rie, como el ojo que entrega la noción de felicidad, el cual crece, el cual se convierte en una luna llena, despampanante de colores, del brillo que en el día o en la noche, rompen el ardor de la lejanía, para poder aprovechar el camino, mientras se abren cautelosos a un nuevo recorrido, donde la vida se les manifiesta, donde el día se les contempla, donde la noche les espera, aquellas noches de entrega y de luz, de sabores en el actuar, en el anochecer, noches de eterno calor, uno desplegado entre la oscuridad, que siempre imprudente, quita lo que se quiere, quita el verdor, quita las manifestaciones, aún así, el ciclo de aquella luna, con buenos vaticinios, ha de ser el manjar que endulce los días, quizá en su próxima venida, el clima de la noche solo sea... 

(La idea era bastante buena, habrán más con este título)

jueves, 13 de abril de 2023

[1] "Te espero en el fin del mundo"

 Los últimos días, como simil a un paraiso, no han sido, más bien coterraneos a la intransigente reverberación de los sonidos, en los cuales el andar parejo en la ciudad, convirtió el atardecer en un punto cúlmine, donde ante la mirada indecifrable de los demás, solapado a una realidad que no se veía próxima, en el punto donde los brazos se separan, alejados por el contingente de los minutos, se iban como prosas al ser leídas, como antiguedades llenas de polvo en el armario. Era un punto en donde el poco cielo que quedaba de sol, ya se veía opacado por el edificio detrás, y una frase en la mente congregaba a quedarse ahí, parado y viendo como se iba, como se terminaba un parecer, una reciprocidad, un atesorado punto en el contexto. Era sorprendente saber que quizá el fin del mundo se acercaba a pasos agigantados y no era vislumbrado por lo que se tenía en mente, era un punto, quizá eran dos, pero terminaron siendo menos, ni antes ni después, el tiempo solo se quedó quieto, la música fluía por el camino, una canción en japonés corría por los cables y el volumen alto para dejar de percibir lo que había alrededor, bajar de la locomoción, caminar lentamente, con las menos ganas, con las menos de las menos, un punto flaqueó, un punto, ¿cuál punto?, si ya no eso quedaba... No era el fin del mundo, eso espero, no del todo, porque la luz que se veía en el cielo, acercándose cada día más, convertiría a las pobladas ciudades en el polvo del cual las estrellas nacieron, era un futuro quizá evitable, quizá donde de verdad encontraríamos la razón de quedarnos, de querernos, espero sea antes, antes del fin del mundo, antes del fin de nuestro mundo....

El clima de los días posteriores, se alargó con la presencia de las horas extras en el armario del trabajo, donde en las últimas horas alguna inquietud ha de actuar y el día se convertía en la sincera y venidera resonancía de la noche que se acercaba mientras el sol huía trás el horizonte, aunque para estos fines, el clima se sentía de otra manera, con el color del cielo, las nubes sin presencia, el mar de punto álguido, el cielo de tonos naranjas a negros, pasando por el morado y un poco de rojo, como tonos de distancia, como tonos que no se vuelven a ver hasta el otro día, hasta el nuevo atardecer, el que mostraba el firmamento trás el caleidoscopio de los colores de un día otoñal, con el claro del sol, pálido de esta época, con el cantar sin renacer de los pájaros que no descansan, con el andar detrás de un objetivo, un punto de concordancia, un punto... un nuevo punto.


...Continuará

martes, 11 de abril de 2023

 Un nuevo día, acontecimientos como todos los otros, serán pertenecientes a las horas de aquellos que vivimos, pero ya nada es lo mismo, el vacío se acumuló como un sentimiento que pensaba se había ido, como si no existiera más, se fue lo que tenía en la mente, el corazón quedó como un artilugio más de aquel calabozo en donde lo dejaste, se llenará de polvo, quizá quede detrás de cajas, muebles, cosas insípidas que se burlarán de el, haciéndole perder su luz, la que tenía antes desde... quedará pálido entre los verdores, con una capa de indiferencia, como el anticuado objeto que no se necesita más, no adorna, pasó de moda, todo lo pasó la cuenta. 


Sombras, otra vez toda renacer.